martes, 12 de agosto de 2014

SAÚL HUENCHUL

LR 11 – Radio Universidad – “CANTO EN AZUL Y BLANCO”
Micro Nº 41 – 21/01/2012

Con su licencia, paisano! Acomodado en la cocina grande, junto a la ventana para tener mejor luz, mientras gustamos un mate, vamos a ver si hablamos de “Poetas Criollos… y otras yerbas”.

SAÚL HUENCHUL.  Hijo de Isabel Gatica y Ponciano Huenchul, nació el 25/01/1947, en campos
                                   fiscales de las márgenes del Río Colorado, entre “La Japonesa” y “Pichi-Mahuida”. Su padre descendía de mapuches de la cordillera, pero también un  abuelo -Arce de apellido-, era de origen español.
Puede decirse que heredó de su padre el gusto por la guitarra y el oficio de domador, de ahí que supo contar que “desde chico me gustaba andar sancochando como rastriando pumas y jabalises  dañinos…”.
Tenía 16 años, cuando montando un rabicano, con el overo de pilchero del cabresto, -como narra en el verso-, dejó el pago y se adentró hacia el sur inmenso, en alto la consigna paterna: “El hombre siempre debe ganarse el sustento honradamente…”.
Se formó escuchando a los payadores en “Amanecer Argentino”, y así, un día se animó a borronear sus propias letras, y aunque después descubriera que tenían ‘manqueras’, le abrieron la puerta al sueño de poeta. Y así, también le hizo un dentre al canto repentista.
Allá por 1975, se hace 25 leguas para allegarse a “Colonia Juliá y Echarren” -R. Negro-, a escuchar de cerca y poder estrecharles la mano a José Curbelo y Waldemar Lagos. Casi allí decide dedicarse al canto alterno; viaja a Buenos Aires y participa del “Rincón de los Payadores” por Radio Argentina, donde además, escucha atentamente los consejos de Curbelo. Ya decidido, en 1978 participa en un certamen de payadores en Rafael Calzada obteniendo el 2º puesto, reafirmando sus condiciones en otro certamen, este más importante, en 1985, en “La Montonera” de Ensenada”, donde repite el premio y queda ya definitivamente inserto en el panorama payadoril, y como corolario graba en Estudio Gismondi de La Plata, su primera producción: “Sin Pulir…” – Saul Huenchul, payador patagónico”. Este y el folleto de 12 págs. “Estancia La Nicolasa”, fueron su plataforma de lanzamiento.
Conocedor de todas las tareas ecuestres al estilo de la “patria vieja”, como que se hizo en las inmensidades patagónicas, sus versos -un claro reflejo de esa vida-, calan hondo en el sentir y el gusto de la paisanada, que los escucha y busca afanosos.
Hoy, son incontables las grabaciones que ha realizado, siempre con letras de su autoría, en las que a veces, más allá de lo campero, enarbola el canto social.
Actualmente reside en Tandil, donde tiene su hogar junto a la buena cantora María Eva Cardozo y los hijos de ambos: Floreano y Nazaria.
Oscar Lanusse, quien desde el ‘85 le abrió las puertas de su espacio, lo definió: “…siempre me cautivó por la temática, mezcla de nostalgia y rebeldía de su raza sometida. Sus temas son sencillos como su persona, pero con una llegada directa a la sensibilidad del hombre de campo; claro, en su expresión no hay mentiras, y nuestro paisano lo palpa y se identifica con él”.

JUAN PEDRO CARRIZO

LR 11 – Radio Universidad – “CANTO EN AZUL Y BLANCO”
                                                                                                          Micro Nº 157 – 17/05/2014

Con su licencia, paisano!
Acomodado en la cocina grande, junto a la ventana para tener mejor luz, mientras gustamos un mate, vamos a ver si hablamos de “Poetas Criollos… y otras yerbas”.

JUAN PEDRO CARRIZO, cuyo nombre real era JUAN PABLO CARRIZO GALLOnació en La Barrancosa, partido de Bragado, el 2/03/1926, en el hogar constituido por Margarita Gallo y Juan Bautista Carrizo.
Con respecto a su nombre artístico de “Juan Pedro”, le fue impuesto por los payadores Carlos Molina y Felipe Luján Arellano.
Sus escasos estudios primarios, los cursó en 9 de Julio, en las Escuelas Nº 24 y Nº 2, 1º y 2º grado; en Naón hizo el 3º grado y el 4º Estac. Dennehy.
A los sitios nombrados donde residió con su familia durante la infancia y primera juventud, podemos agregar a Patricios, Quiroga. Después de 1977 vivió un año en Córdoba, y a partir de 1985 se estableció en Gral. Rodríguez.
En sus inicios laborales fue juntador de maíz y de girasol, descardador, peón emparvador y también anduvo en la cosecha de trigo. Más adelante, buscando rumbos más airosos para la vida, se conchabó en el Hospital Julio de Vedia, de la ciudad de 9 de Julio, donde realizó una importante carrera, como que comenzó de mucamo, fue enfermero, auxiliar en hemoterapia para jubilarse en 1971 por incapacidad visual, como Jefe de Personal.
Se volcó a la escritura siendo un niño y no solo se abocó a los versos sino que también incursionó en el campo de los cuentos, y las entrevistas periodísticas.
Se puede decir que trabajos suyos aparecieron en todos los medios de su adoptivo pago de 9 de Julio, por ejemplo: “Reflejos” de Patricios, “Nueva Vida”, “El Orden” y “El 9 de Julio”, de la ciudad de ese nombre; también en “La Idea” de Lincoln y “La Mañana” de 25 de Mayo. No satisfecho con esto fue creador de dos periódicos “El Resplandor” y “El Lucero”, ambos en 9 de Julio.
Como payador, actividad que también abrazó, cruzó guitarras en Argentina y Uruguay, con lo más granado de su tiempo, declarándose muy amigo de Molina, Arellano, Adolfo Cosso, Pedro Catalano, Víctor Gascón, Alvaro Casquero y Gerardo Lagos, como así también el poeta social Martín Castro.
Un puñado de sus versos quedaron nucleados en el libro titulado “Los Trinos del Payador”, aparecido en el año 1966.
En primeras nupcias estuvo casado con Agueda Garcia, con quien tuvo 3 hijos; y ya viudo formó pareja con Rosario Viñas.
A estar en lo informado por su nieto Sergio, Carrizo falleció en el Hospital de 9 de Julio, con motivo de una afección pulmonar, el 30/07/1998, a la edad de 72 años.
                                            A estar en lo informado por su nieto Sergio, Carrizo falleció en el Hospital de 9 de Julio, el 30/07/1998 a raíz de una afección pulmonar, a la edad de 72 años.

miércoles, 9 de julio de 2014

JULIO SECUNDINO CABEZAS ¡Voy Al Hombre Nomás!

El 13 de diciembre de 1988 fallecía en General Rodríguez, Don Julio Secundino Cabezas, “Cunino” para los amigos.
Los datos sobre la fecha de su nacimiento son inciertos, más allá de saberse -según él decía- que nació en “el Chubut”, criándose en Esquel, su “patria chica”, referencia que el muy respetado hombre las sogas, Don Luis Alberto Flores, que lo entrevisto varias veces cuando residía en Villa Insuperable, partido de La Matanza, amplía en una nota aparecida en agosto de 1963 en la Revista “El Caballo”, cuando informa que “nació en Gobernador Costa, en el año 1909, hijo de padre porteño del Pago de la Magdalena y uno de los primeros pobladores del oeste del entonces territorio nacional de Chubut”. 
El cumplimiento del servicio militar lo trajo a Buenos Aires, de donde ya no regresaría; acá fue domador en el Regimiento 8 de Caballería, y con el mismo oficio después fue nombrado en el Mercado Nacional de Hacienda de Liniers, donde trabajó hasta su jubilación.
Sobre este último punto, el muy paisano Don José Yebré, quien lo trató bastante como que también se jubiló en dicho mercado, nos contaba hace ya años, que si bien tenía ese nombramiento, se desempeñaba en la sección “Marcas y Señales”, y agregaba que se había casado con una lugareña, Emilia Gobi, con quien tenía una hija.
Por 1931, aparentemente a poco de haber cumplido con el servicio militar, integró el conjunto de paisanos que participó de un “campeonato internacional de jineteada” llevado a cabo en Montevideo (R.O.U.), donde fueron primeros, y siempre según sus referencias compitió en jineteada y también en pruebas con el lazo, en 1940 con huasos chilenos y en 1950 con vaqueros de EE.UU.
En Montevideo, 1932
Pero a más del oficio de domador y jinete tenía Cabezas otras dos condiciones que lo destacaban: artesano del cuero y poeta.
Como artesano se lo mentaba por la confección de botas de potro bien sobadas y blanqueadas, y como poeta cobraba fama imponiendo el “floreo” para animar jineteadas, décima dedicada al jinete y al reservado, que aplicaba preciso en el momento de la prueba, y coronaba por lo general con  un “¡Voy al hombre, nomás...!, frase que ganó popularidad en el ambiente de las gaucherías pasando al uso del común hasta el presente.
En nuestros rastreos papeleros, hemos encontrado en 1945, una de sus poesías incluida en la Revista “La Carreta”, publicación de la emblemática agrupación criolla de Avellaneda “Leales y Pampeanos”, décimas que titula “Gaucho Parejo” y que curiosamente nada tiene que ver con el “Gaucho Parejo” que incluye en su primer libro, que casualmente lleva ese título.
Al respecto, si bien éste indica en su portada el año 1958, apareció en realidad en enero de 1959, publicado por Editorial “Caymi” de Capital Federal, editorial que tuvo en sus catálogos numerosos títulos de poesía gauchesca.
De este libro se conoce una segunda edición de 1967 publicada por Editorial “Lumintón”, en la que aparece en tapa junto a un paisano joven, y al pie de la foto la leyenda “El autor enseñando a Víctor Cabezas”.
El ya citado Flores me hizo conocer esta edición, y junto a ello me preguntó: "-¿Sería un hijo suyo?". Siempre es posible que un lector informado nos desasne.
A este libro primogénito siguieron otros opúsculos como: “Voy al Hombre”, “Jinetes y Reservados” (1974), “Con Baguales y Milongas”, “Herencia de Tata”, “Abarajando Chispas” y “Floreos”.
Sus letras sencillas, nada pretenciosas pero gauchonas, fueron llevadas al registro grabado por intérpretes como suma Paz, Héctor Del Valle, Manuel Rosa, Roberto Garayalde y Carlos Martínez Luna, entre otros.
Don Julio junto a su esposa y ¿el hijo?
 Queda para el recuerdo su participación en el programa “Fortín Fiesta” de principio de los años 60 por el viejo Canal 7, y su presencia habitual en la  recordada audición “Un Alto en la Huella” de Miguelito Franco.
Si la memoria no me engaña, a los diez años de su fallecimiento se le tributó un homenaje en Gral. Rodríguez donde se inauguró un monumento en su honor, en cuyo pedestal se grabó una décima creación del poeta Agustín A. López y no de quien allí figura como autor.
(Poner las cosas en su lugar es también cosa de gauchos)
Hace 20 años que Don Julio Secundino Cabezas falta de los campos de jineteada y de los palcos de animación, pero vive en el recuerdo.

Una Anécdota

El domingo 23 de marzo de 1958 -tenía entonces 6 años-, en casa de mis mayores (“Los Ombúes” de Espinel), se realizaba una jineteada organizada por la Cooperadora de la Escuela Nº 14 “Manuel Belgrano”, sita ésta en Ruta 11 próxima a la “T” que forma con la Ruta 54, zona de Bavio, partido de Magdalena.
“Aquel día, vestido yo de bombacha, corralera y pañuelo colorado al cuello, en un momento que caminaba de la tranquera del potrero de la jineteada hacia la casa, fui detenido por un paisano (al que los recuerdos me lo traen de camisa celeste, bombacha clara, sombrero gris y pañuelo colorado), el que me paró sobre un tronco que tendría un metro de alto, y desatándome el pañuelo hizo en él, el nudo espuela.
Aquel hombre era Julio Secundino Cabezas... quien sin querer... supo prenderle al nudo de mi pañuelo, la magia de un recuerdo que creció conmigo.”
Había llegado a la fiesta como un paisano más, y tan solo pidió permiso para rifar un par de botas.
(Del libro inédito “De Los Poetas Que Conocí”)
La Plata, 14 de Noviembre de 2008
(Publicado en revista "De Mis Pagos" Nº 37)

lunes, 7 de julio de 2014

JOSÉ FÉLIX BOGADO ¡Coronel de Granaderos a Caballo!

El año pasado se cumplieron 200 años de la creación del cuerpo de Granaderos, y este año, 187 de su disolución.
Si bien no hay certezas respecto del nacimiento del soldado, hay indicios que señalan que habría nacido en 1777, muy probablemente en la población de Yatayty, cerca de Villa Rica del Espíritu Santo, capital del Guayra, en la por entonces Provincia del Paraguay.

Previo al bautismo de fuego de los Granaderos en el Combate de San Lorenzo, Bogado -que como su padre era lanchero, y de allí la derivación del apellido, por aquello de que “bogaban” (remaban) en el río-, había sido tomado prisionero por los españoles junto a dos compañeros de una chalana, para evitar pudieran informar los movimientos que habían visto en el río. Tras la lucha, al producirse un intercambio de heridos y prisioneros, es rescatado, y el Capitán San Martín le ofrece incorporarse al Regimiento como “trompa de órdenes”, situación que efectivamente acontece el 5/02/1813. Puede decirse que era ya hombre hecho: tenía unos 35 años.
Trasladados dos escuadrones del cuerpo a incorporarse al Ejército del Norte para las Campañas al Alto Perú, marcha con ellos nuestro hombre. Allí con suerte dispar participa en Vilcapujio, Ayohuma, Tejas, Puesto del Marqués, Posta de Venta y Media y Sipe-Sipe, o sea: está en todas!
Acotemos que Venta y Media es el entrevero en el que el  bravo cordobés José María Paz, pierde la mano, motivo por el que será conocido como “El Manco” Paz; y digamos que tras los desgraciados sucesos de Sipe-Sipe, los granaderos “hicieron prodigio de valor y salvaron los restos del ejército cubriéndole en su retirada”.
Con San Martín ya en Mendoza, vuelve el cuerpo para incorporarse al Ejército de los Andes; corre 1816, y Bogado ya ha ascendido a Alférez.
El 12/02/1817, es herido en Chacabuco, pero por su valeroso comportamiento, recibe el grado de Tnte. 1º del 4º Escuadrón de Granaderos.
En septiembre de ese año al frente de 20 granaderos, tras el Combate del Manzano, carga sobre el enemigo que se repliega hacia Gualpen en la intrincada montaña, el que pierde allí todo su armamento y 50 hombres. El Gral. O’Higgins, en su parte, lo destaca junto al Cnel. Freyre y el Cmdte. Escalada.
Integra las tropas expedicionarias que accionan sobre las fuerzas españolas que dominaban Perú, ingresando en Lima con el ejército vencedor el 9/7/1821, recibiendo la medalla concedida a los oficiales, con el lema: “Yo fui del Ejército Libertador”.
La azarosa vida militar en Perú ha de culminar el 9/12/1824 cuando al frente de 80 granaderos interviene en la decisiva jornada bélica de Chacabuco, sellando el destino independiente de Hispanoamérica. Se lo premiará con Medalla de Oro y la designación de “Benemérito en Grado Eminente”, y es el propio Bolivar quien lo asciende a Coronel, prácticamente en el campo de batalla, extendiéndosele los despachos oficiales seis meses después, el 9/06/1825.
Batalla de Ayacucho 9/12/1824

Le cabe ahora el alto honor de regresar “los resto” de los glorioso Granaderos al Buenos Aires que los viera nacer en 1812, y será, según el capitán e historiador Jacinto Yaben, el 13/02/1826 el día del arribo, siendo unos meses después disuelto el glorioso cuerpo, por orden de Rivadavia.
Y al ser destinado en “comisión”, como Jefe del 4º Regimiento de Caballería de Milicias,  se despide de sus compañeros de ardorosas gestas, con sentidas palabras, como las de este párrafo: “…vuestro coronel os dirige el más tierno y afectuoso adiós. Esta es la vez primera que con el sentimiento más profundo, tengo que despedirme de un regimiento en que siendo uno de los simples soldados pundonorosos llegué a obtener el mando honroso de coronel,…”.
Su último destino será ser Comandante Militar de San Nicolás, desde principios de 1829 y hasta noviembre, residiendo en la casa de calle Francia 223 (nominación actual) de dicha localidad, que aún se mantiene en pie y que reviste carácter de Monumento Histórico Nacional.
A aquel lanchero, prisionero en San Lorenzo al despuntar 1813, le cupo el alto honor de ocupar el lugar del Capitán San Martín, para retornar el terruño a los ya célebres Granaderos. Solo 7 hombres de la hora fundadora lo acompañaban.
José Félix Bogado, falleció en San Nicolás de los Arroyos, soltero y “de edad como de 52 años…” según la partida de defunción, el 20/11/1829.

Cierra el doctor Milanta su Oda “Al Coronel Bogado”, diciendo:
(…)
al pie de tu estatura de aire y cielo,
tierra, mármol, efigie, corazón y puño,
en cabal signatura de hombre, sólo hombre,
¡que más para la historia de inmortales coroneles,
como el que más y como todas las coronas con laureles!

Nuestro respeto y reconocimiento a un héroe olvidado. Otro de esos verdaderos patriotas que poco se recuerdan.

La Plata, 15 de Julio de 2013

Bibliografía Consultada

De la Torre, José – El Paraguayo Bogado, un granadero de San Martín (Diario La Capital,
                                24/07/1955)
Migliarini, Miguel Ángel – José Félix Bogado ejemplo de la historia sudamericana (1998)
Milanta, Atilio – Rapsodias nicoleñas (1992), y “Odas” (2012)

Yaben, Jacinto R. – Biografías Argentinas y Sudamericanas -Tomo II- (1953)

(Publicado en revista El Federal, sección "El Tradicional", Nº 453)

lunes, 26 de mayo de 2014

PEDRO C. DE MARÍA

LR 11 – Radio Universidad – “CANTO EN AZUL Y BLANCO”
Micro Nº 21 – 13/08/2011

Con su licencia, paisano!
Acomodado en la cocina grande, junto a la venta para tener mejor luz, mientras gustamos un mate, vamos a ver si hablamos de “Poetas Criollos… y otras yerbas”.


Pedro Celedonio DE MARIA.  Nació el  10/08/1902  en la  localidad de Vieytes,  entonces partido de la “Vieja” Magdalena, compartiendo la vida de la campaña, con la de la joven ciudad de La Plata, en la que cursó estudios en el Colegio Sagrado Corazón de Jesús.
Pedro C. De María, hacia 1923
Luego andaría por La Pampa y más tarde se establecería en Estación Hudson -partido de Quilmes-, hasta aproximadamente 1950, donde ejerció, al igual que lo hiciera en La Plata, su profesión de farmacéutico.
Muy joven se inició con la composición poética, tal es así que en 1928 estaba vinculado a la naciente Agrupación Bases, donde fue un activo miembro.
Desaparecida ésta, se integró a la Sociedad de Escritores de la Provincia (SEP), habiendo integrado algunas comisiones.
Escritor de principios bien definidos y un nacionalismo muy arraigado (“Los pueblos sin tradiciones son pueblos sin alma”, sentenciaba), sintió la argentinidad desde el extremo más profundo de la raíz de la propia identidad.
Volcó a la composición, la palabra por su sentido fonético, con la idea clara de transmitir la voz criolla tal cual era utilizada en el medio rural, ganando así su poesía, dinamismo y realidad.
En junio de 1924 publicó su folleto de 16 páginas titulado “Mala Lengua… (anatema)”, que se comercializó a 20 centavos el ejemplar, a beneficio de la Biblioteca Olegario V. Andrade. Treinta años después -1955- aparece “Yuyitos de mi campo – versos camperos” y “Güeya – poemas nativos” en 1958. En  diciembre de 1959, incluido en una colección que editó la Municipalidad de La Plata, apareció -ya en forma póstuma-, su poemario “Vincha”.
Inéditos se mantienen “Tréboles de mi tierra” (poesía), que obtuvo Primer Premio -Medalla de Oro- en un Concurso de Escritores Noveles de la Provincia de Buenos Aires, y “Carcagüesales”, su anunciado libro de cuentos.
En este rubro obtuvo Medalla de Oro en unos Juegos Florales para Escritores de América, organizados en Colonia, Uruguay, por su obra “La Resignación de don Cleto”,
En octubre de 1970, en su pueblo natal se le erigió un monolito con una placa que dice: “En homenaje a su memoria y a su poesía nativista”.
Apenas cumplido los 57 años, falleció en La Plata el 19/10/1959.

sábado, 12 de abril de 2014

YAMANDÚ RODRÍGUEZ

LR 11 – Radio Universidad – “CANTO EN AZUL Y BLANCO”
                                                                                                          Micro Nº 153 – 12/04/2014

Con su licencia, paisano!
Acomodado en la cocina grande, junto a la ventana para tener mejor luz, mientras gustamos un mate, vamos a ver si hablamos de “Poetas Criollos… y otras yerbas”.


Trazar una semblanza de YAMANDÚ RODRÍGUEZ en las 45 líneas que nos hemos impuesto, es tarea harto difícil, pero lo intentaremos. Y porque fue un hombre cargado de misterios, es que quizás difieren los datos sobre su nacimiento, aunque la fecha más repetida es que nació en Montevideo, el 25/05/1891.
Fue poeta, dramaturgo, cuentista y libretista de radio y cine; de ahí que se haya dicho que “no se le conoció otro oficio que no sea el de escribir”, con el que -por otro lado-, ganaba su sustento.
Al parecer muy joven se dio a la poesía, y eso lo reafirmaría el hecho de que su primer libro -“Aires de Campo”-, apareció en 1913 (1).  Antes, sus versos habían visto la luz en diarios y revistas, y fue así que su poema de 10 décimas “Raza Gaucha”, obtuvo el 1º premio en un concurso del diario montevideano “La Razón”.
Según  investigación de Raquel Taboada, su familia estuvo ausente de su Patria mucho tiempo por cuestiones políticas, razón tal vez por la que en más de una oportunidad se radicó en Buenos Aires, donde su domicilio fue siempre un misterio, salvo para Fernando Ochoa, quien sin problemas podía ubicarlo (1). También reside algún tiempo en Santa Fe, donde ocupó la Dirección de Cultura (2).
Sus trabajos narrativos aparecían frecuentemente en “Caras y Caretas”, “Mundo Argentino”, “Fantasio”, “La Tradición”, “Leoplán” y “El Suplemento” (3); en esta última revista, durante 1925, aparecieron una serie de cuentos criollos aún no recogidos en libro.
Su primer gran éxito se lo dio el teatro con la obra “1810”, poema dramático en 3 actos en el que se enaltece la gesta de la patria Argentina; y si bien era absolutamente desconocido como autor dramático, fue estrenada en 1917 a sala llena por el elenco de la Escuela de Arte Dramático, con la dirección del también poeta Atilio Supparo. Tal suceso lo trae a Buenos Aires donde reedita el aplauso en 1918, en el Teatro Nacional Cervantes, con el elenco de Pascual Carcavallo (4).
A partir de este momento, con sus obras, sus cuentos publicados en revistas porteñas, sus libros de cuentos (todos editados en Buenos Aires), y sus poesías en boca de recitadores locales, puede decirse que “su fama era quizás más argentina que uruguaya” (1).
En la década del 50, por Radio Belgrano, escribió los libros de la audición “Circo Criollo” que protagonizaba el actor oriental Santiago Arrieta y musicalizaba Abel Fleury (5). Casualmente con el gran dolorense compuso: “Soliloquio”, “Cimbronazo” (que interpretó Néstor Feria), “Brindis de Sangre” (que estrenó Azucena Maizaini, y aparece firmado por Jorge Suárez) (2), “Filo Mellao” y “Romance del 80”, y a  su vez, Fleury le dedicó la huella “Pago Largo”.
En 1953, la santafesina Editorial Castellvi, le publicó “Poesías Completas”.
Sabemos que estaba casado con la hermana del también poeta Fernán Silva Valdez, y que al menos tuvo 2 hijos, una mujer, y un varón llamado Luis María (1).
Por 1953/54 se dirigió a Entre Ríos, a descansar a la estancia de un amigo, cuando tuvo los primeros síntomas de una cruel enfermedad. Trasladado a su país, fue internado en la Colonia Etchepare -de enfermos mentales-, donde sobrevivió unos cuatro años los oscuros días de una temprana ancianidad (4).
Falleció en la madrugada del 14/03/1957, “orejiando” casi los 66 años.
Una calle de la entrerriana ciudad de Concordia, lo recuerda.
Puede decirse que su “obra es la suma del saber narrativo y poético de la literatura” oriental (2).

Referencias
(1)   Prólogo de Luis Domingo Bordoli a “Selección de Cuentos”, 1966
(2)   Academia Porteña del Lunfardo - Comunicación Académica Nº 753,  de Raquel Taboada, 1976
(3)   Carlos Gardel y los autores de sus canciones, de Orlando Del Greco, 1981
(4)   Yamandú Rodríguez en la Colonia Etchepare, por Don Melitón – Revista El Fogón Nº 1, 3/1956

(5)   Yamandú Rodríguez, voz genuina del alma nativa, de H. García Martínez, “El Tradicional”, 09/2008

domingo, 9 de marzo de 2014

ELÍAS REGULES

LR 11 – Radio Universidad – “CANTO EN AZUL Y BLANCO”
                                                                                                  Micro Nº 148 – 08/03/2014

Con su licencia, paisano!
Acomodado en la cocina grande, junto a la ventana para tener mejor luz, mientras gustamos un mate, vamos a ver si hablamos de “Poetas Criollos… y otras yerbas”.

ELÍAS REGULES – Fueron   su  padres  doña  Manuela Uriarte López de los Ríos y  Don Elías Regules 
                                 López de los Ríos (primos hermanos por vía materna), habiendo nacido en la Capital uruguaya, Montevideo, en casa de sus tíos Polonia Uriarte y Juan Risso, el 21/03/1861. La fe de bautismo, expedida un mes después del nacimiento por la Parroquia de San Francisco de Asis de Montevideo, dice que se le puso de nombre “Elías Benito”, pero el segundo nombre parece haberse perdido en el camino.
Tras su nacimiento, la familia regresa a Durazno, donde poseían estancia sobre el arroyo Maldonado, vecina a las tierras donde más adelante se fundaría Sarandí del Yi, sitio en el que algunos biógrafos lo consideran nacido, pero aunque así no ocurrió, sí nació allí a la vida consustanciada con el terruño, donde vivenció y absorvió los conocimientos gauchos y la pasión por éste, al que se dedicó  a defender y difundir.

Cumplidos los estudios primarios y preparatorios que de por si encierran un curioso periplo, merecedor eso solo de un artículo que los detalle, ingresó a la Universidad, graduándose en Medicina y Cirugía en 1883, a la edad de 22 años.
Casi niño sintió el llamado de las musas para trenzar rimas, y así se comprende que la versión original de su verso “El Domador” -escrito hacia 1873-, tenga al pie la leyenda “Elías Regules hijo, edad 12 años”.
Su obra publicada se compone de: “Versitos Criollos” (1894), así en su primera edición, pues para las 6 siguientes fue “Versos Criollos”; a éste le siguieron “Pasto de Cuchillas” (1904), “Renglones sobre postales” (1908), “Veinte centésimos de versos” (1911) y “Mi pago” (1924). Como dramaturgo escribió las obras: “Los Guachitos”, “El entenao” y “Martín Fierro”, adaptación ésta de la obra de Hernández que firmó con el seudónimo “Martín Zulicán” y que el Circo Podesta-Scotti estrenó en La Plata en 1890.

Anotamos que Gardel le grabó “Mis Espuelas”, al que Francisco Martino musicalizó como estilo.
Considerado padre del tradicionalismo uruguayo, fundó -junto a un grupo de amigos-, el 25/05/1894, la institución señera que bautizó “Sociedad Criolla”.
Casado con la entrerriana de Gualeguaychú, Statira Molins Acosta y Lara, tuvieron 7 hijos: Blanca, Elías, Selva, América, Sarandí y Tabaré, habiendo seguido este último las huellas paternas.
En el atardecer del 4/11/1929, en la caminata habitual junto a su perro Camundá, por los pastizales de su chacra “Las Margaritas”, en la zona de Peñarol Viejo, se derrumbó sobre los “pastos de sus cuchillas”, durmiendo para siempre. 
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(A los interesados en profundizar sobre el tema, les recomendamos la búsqueda y  lectura del trabajo "Elías Regules - 1861/1929", de Margarita Carámbula de Barreiro, del que hemos tomado algunas referencias)