lunes, 13 de agosto de 2012

CHARRÚA: Gualberto Gregorio Márquez

LR 11 – Radio Universidad – “CANTO EN AZUL Y BLANCO”
Micro Nº 3 – 2/04/2011
La página de hoy a la memoria de Néstor González
Con su licencia, paisano!
Acomodado en la cocina grande, junto a la ventana para tener mejor luz, mientras gustamos un mate, vamos a ver si hablamos de “Poetas Criollos… y otras yerbas”.


CHARRÚA
El primer poeta que marcó mi vida de verseador ha sido Charrúa. Cuatro años tenía cuando a instancias de mi padre, memorizaba versos suyos como “Mi Tropilla” o “Mis Pingos”. Andando el tiempo, después de haber volcado mis propias inquietudes a la escritura, reconocí su grata influencia.
Muy poco se ha conocido del poeta más allá de sus composiciones. A fines de los ochenta, gracias al poeta, guitarrista e investigador Ismael Russo, conocí los datos del certificado de defunción extendido en el Hospital Alemán, informando que había fallecido el 31/10/1962 pero con una edad insegura. Dos meses antes había aparecido su último libro, y en éste el prologuista, informaba que el autor “…pisa firme sus 86 años de edad”. En base a esto aventurábamos en escritos que por entonces hicimos, que había nacido en 1876.
Pero… ¿quién es Charrúa? Su nombre real es Gualberto Gregorio Márquez, hijo de Adela Massey y Eduardo Joaquín Márquez, nacido en Uruguay el 17/Noviembre/1876.
Esta circunstancia ha hecho que siempre se lo considerase “oriental” y así lo afirmaba su seudónimo, pero en realidad, los estudiosos e investigadores de la hermana república nunca lo consideraron tal, al punto que no figura en sus antologías. Lo cierto es que siendo niño se radica la familia en nuestro país, donde cursa estudios hasta el nivel terciario que no completa, dedicándose desde joven a la administración de establecimientos rurales en el partido de Gral. Las Heras.
Omar Menvielle hijo, supo contarme que fue muy amigo de su padre y frecuentaba mucho su casa, recordando que tuvo campo por 25 de Mayo.
En su verso “Lo Que Soy”, expresa:
“Yo soy nativo uruguayo / siendo mi madre porteña, / por eso mi “santo y seña” / es “25 de Mayo”; / de frente y no de soslayo / miro a este suelo divino, / defiendo de él lo genuino, / lo tradicional que quiero, / por lo que me juego entero / como el mejor argentino.”
Hombre curtido ya, llega a publicar después de los 60 años, es así que su primer libro, “Campo y Cielo” apareció en 1938; a éste le siguió “Sentir Lo Argentino” en 1943, el más difundido y del que se vendieron 16000 ejemplares; luego vino “Con Todo El Lazo” en 1948, y cerrando la producción, en 1962, “Rastrillada”.
Temas suyos como “El Desafío”, “Temblando”, “Tata no quiere” o “Lo que quiero tener”, le dieron popularidad en voces de distintos intérpretes que incluso los grabaron.
Tanto podía expresarse en un modo muy paisano, como también hacerlo en un lenguaje más pulido, pero en cualquier forma manifestaba un profundo conocimiento de la vida campera, y se expresaba como un encendido defensor y difusor de esa vida criolla.

ENRIQUE UZAL

LR 11 – Radio Universidad – “CANTO EN AZUL Y BLANCO”
Micro Nº 55 – 29/04/2012
Con su licencia, paisano!
Acomodado en la cocina grande, junto a la ventana para tener mejor luz, mientras gustamos un mate, vamos a ver si hablamos de “Poetas Criollos… y otras yerbas”.



ENRIQUE UZAL. Nacía hace 120 años, el 4/03/1892, en San Miguel del Monte, y muy joven -no había cumplido aún 24 años-, el 3/01/1916 contrae enlace en Capital Federal, prolongándose en un único hijo, Enrique Nicanor.
Laboralmente, durante 30 años se desempeñó en la Aduana porteña, como “guarda almacén”.
Quienes lo frecuentaron y trataron, recordaban y evocaban su trato afable, su predisposición a la tertulia larga y el decir de sus versos. Se ha escrito que era “todo él síntesis sin par de nobleza, sencillez, cordialidad, honradez y amistad ancha…”.
Es hombre maduro cuando llega al libro. Corre 1940 y aparece “Tientos Sobaos”, con palabras introductorias de sus íntimos amigos Salvador Riese y Osvaldo Sosa Cordero; y en 1948 nace su segundo libro, “Rezos Pampas”, éste con comentarios del “Patriarca de los Gauchos”, Don Santiago Rocca, entre otros.
Con cariño se refirió a sus libros llamándolos “manojos de humildades”, sin saber, quizás, que en ellos legaba al mañana un riquísimo compendio de expresiones populares.
Como buen criollo bonaerense, era un hombre identificado con la forma de ser y sentir del hombre de la campaña porteña. Su expresión poética es fluidamente campera, campeando en cada uno de sus versos esa sencilla realidad paisana (del hombre y del paisaje), capaz de hacer retozar de gusto, el corazón de quienes disfrutan con fruición del verso gaucho.
Consustanciado con la temática criolla supo recrearla con facilidad y acierto, y supo también, impregnar su composición con coloridas expresiones de sana picardía, muy acostumbradas en el hombre de la campaña.
Si bien son notables sus décimas y sonetillos (la estrofa del soneto escrita en versos octosílabos), incursionó con calidad en las “prosas poéticas”, forma expresiva que utilizara habitualmente Don Artemio Arán, como así mismo en versos de arte mayor como el propio soneto y cuartetos.
En 1948 su poema “Un tal Lisandro Maidana”, mereció 1º Premio del Certamen de Temas Gauchescos organizado por el Centro de Residentes Riojanos.
Sabemos también, que a más de sus libros, 17 temas fueron editados en partitura, entre ellos el tango “Yo sé de tu tristeza”, y 7 de ellos registraron grabaciones.
Un 25/04/1954 -hace 58 años-, poco tiempo después de haber sido homenajeado en un teatro porteño por amigos y simpatizantes, fallecía en Buenos Aires a los 62 años de edad.

sábado, 4 de agosto de 2012

Del Poeta TITO URNISSA


Cuando en charlas con amigos cae al rodeo de la palabra el apasionante tema de la poesía gauchesca (o para ser más exacto “en estilo gaucho” como prefería expresarlo Don Fermín Chávez), siempre afirmo que cortando un lote de diez poetas que resulten representativos de los últimos siete lustros y que actualmente estén en la brega, yo tengo cuatro o cinco nombres que por su estilo “campero” no pueden faltar en esa lista. Y entonces nombro -sin que se de significado al orden- a: Julio Héctor Mariano (1957, Alvarez Jonte, Magdalena; radicado en La Plata), Carlos Alberto Loray (1949, Cañuelas), Alvaro Istueta Landajo (1938, Gral. Belagrano; radicado en Capital), Guillermo Alcides Villaverde (1941, Henderson; radicado en Ensenada) y Juan Ricardo Urnissa.
Y de esta nómina quiero en particular referirme al último, porque resulta que el pasado mes de noviembre ha dado a publicidad su nuevo libro: “Pa’ Que Mi Raza No Muera - versos criollos”.
Pago gaucho el de “Las Flores”, o por mejor decir y nombrar a su población principal, el del “Carmen de Las Flores”; y ¡qué lindo suena!, cuanta resonancia a campaña de ayer.
Y de allí es Tito Urnissa, porque al poeta en cuestión, los amigos y la gente del ambiente así lo llaman: Tito Urnissa.
Nació el paisano en 1945, en la estancia en que su padre era encargado, “Los Álamos”, ubicada en el Cuartel 3º y a unas cinco leguas del pueblo, en vecindades de las estaciones Newton y Rosas del antiguo Ferrocarril Roca, siendo sus padres Da. Manuela Algañaraz y D. Juan Gregorio Urnissa. Y casi por un cuarto de siglo hizo vida rural, hasta que en busca de mejores posibilidades desensilló en el pueblo (la Ciudad cabecera), donde aquerenciado alzó el rancho, formó familia y se prolongó en dos renuevos, que son ¿por qué no?, los que le hacen decir “pa’ que mi raza no muera” aquí les dejó un mandato.
Ya en 1988 había dado a conocer “Al Tranquito Por La Güeya”, pero el tiempo, que nada sabe de sentarse en la retranca, ponía cada vez más distancia con aquel libro, y al poeta, por más que quería, que deseaba y que ¡lo necesitaba!, se le hacía difícil volver a publicar.
Pero a veces a la justicia le sale un tirito para el lado de la gente, y la Dirección de Cultura Municipal encaró la publicación de la obra, dentro del plan de conmemoración del Sesquicentenario de la Ciudad. Y apareció en el mes de la Tradición, “Pa’ Que Mi Raza No Muera”.
Lindo libro. Leerlo nos trae aromas de campo; y se lo lee de un tirón, lo que significa que es ameno, interesante, bien escrito.
Tito Urnissa es un profundo conocedor de la vida rural, no porque la avistase en los libros, sino porque la vivió y es, aún hoy, un frecuentador de la misma. Entonces, hablar en verso de una varilla de alambrado, de un candil, de un boliche, del recado, del fogón o un cencerro, le resulta fácil, lo canta y lo cuenta con naturalidad, esa que muchas veces le falta a buenos poetas que bien escriben, pero lo hacen desde atrás de un escritorio. En cambio Tito, como sentado en la matera desgrana sus rimas.
Cuarenta y cuatro temas le dan cuerpo y contenido a las 110 páginas del libro, versos todos, que al mejor estilo de Pedro Boloqui los podemos dividir en dos grupos, casi en partes por igual, en “estilo nativista” (aquellos que desarrollan el tema siguiendo el habla habitual) y en “estilo gaucho” (aquellos que reproducen el habla de raíz gaucha).
Dice al modo primero, erigiendo la defensa del aborigen en “Indio Hermano”: “El indio, viril figura / de esta tierra americana / va con rumbo a ese mañana / donde espera la extinción, / debemos reivindicarlo / más allá de la memoria / porque no es como la historia / tantas veces lo mostró.”
Dice en “estilo gaucho” en “Fogón Muerto”: “Fuiste’scuela pa’l gauchaje / donde’nseñaba la vida, / la maestra más estruida / que ha’bido en todo el paraje, / ahura sos solo un tatuaje / con que un tiempo fue marcao / y aunque no te haiga rodiao / quien hoy este suelo pisa, / removiendo tu ceniza / ha de hayar nuestro pasao”.
Los versos de Tito han sabido alzarse varias veces con el Primer Premio en certámenes temáticos en el orden provincial, y el libro recoge cuatros de esos temas, a saber; “Fogón Muerto”, “Cencerro”, “Gaucho” y “Caye Cortada”.
Desde las “Palabras al Lector” que abren el libro, el autor nos habla de su sencillez y de sus simples versos camperos y las modestas páginas, pero bien dice con firmeza cuando enarbola el verso: “...ser modesto y saber algo / y no ser pura parada” (“De Tal Palo”, pág. 17), evitando de esa manera el problema de “...árbol de raíz cortada / cualquier viento lo voltea” (“Mal Rumbo”, pag. 53).
Opina que no por ser tradicionalista quiere entorpecer el progreso, al contrario, ¡bienvenido sea!, lo que no acepta es que el modernismo conlleve el olvido de nuestras costumbres y cultura, y por eso desde el verso reflexiona  “...se me hace al paso que vamos / que cuanto más avanzamos / somos menos argentinos”. (“Cencerro”, pag. 62).
En esos versos que rotula “simples”, sabe entreverar muy logradas figuras, de alto vuelo diría, y a modo de ejemplo destaco la que expresa cuando evocando el recado que ya no ensilla, entona: “...en más de un lomo matrero / de ariscas cruces bagualas / lo mismo que luces malas / habrá cruzao campo abierto / y hoy como un pájaro muerto / sus bastos pliegan las alas.” (“Ensiyando Recuerdos”, pag. 64); o aquella otra alusiva al viejo fogón campero que no se enciende, ante el que “...se arrodilla la tristeza / en la cruz de un asador.” (“Fogón Muerto”, pag. 60).
Buen poeta este Tito Urnissa de Las flores; el mismo que al modo de Fierro cuando dijo “No se ha de llover el rancho / en donde este libro esté.”, canta seguro:

“Aunque me guste vivir
 ya no le temo a la muerte,
al irse mi cuerpo inerte
del todo no he de partir;
siempre vivo he de seguir
con mis versos por ahí,
en los libros que escribí,
en árboles que planté
y en mis hijos dejaré
quizás lo mejor de mi”.
                                                                (“Sin Derecho Ni Revés”, pag. 70)
¡Bienvenido “Pa’ Que Mi Raza No Muera”!
Y a aquellos que quieran conocerlo les decimos que el teléfono del poeta es (02244) 45.1504.
La Plata, 31/12/06 – 1º/01/07
(Publicado en "Revista De Mis Pagos"  Nº 28 - 02/2007)

lunes, 30 de julio de 2012

MANUEL RODRÍGUEZ


LR 11 – Radio Universidad – “CANTO EN AZUL Y BLANCO”
Micro Nº 10– 21/05/11

Con su licencia, paisano!
Acomodado en la cocina grande, junto a la ventana para tener mejor luz, mientras gustamos un mate, vamos a ver si hablamos de “Poetas Criollos… y otras yerbas”.

MANUEL RODRÍGUEZ.  Nació en  Teodelina,  provincia   de  Santa  Fe,  el 25/05/1924, en el hogar formado por Josefina María Giroud Guillet y Fructuoso Rodríguez, siendo el quinto de nueve hermanos.
A poco de nacer la familia se traslada a Gral. Arenales en la pcia. de Buenos Aires, criándose en ese medio rural, realizando todo tipo de tareas, desde boyerear hasta juntador de maíz, pasando también por el arado y la siembra, e inclusive corredor de cuadreras.
Hacia 1944, se acerca a la Ciudad de La Plata donde se radica, vinculándose de a poco al quehacer tradicionalista y folclórico.
A fines de los años ‘50 conoce a Francisco Chamorro quien lo vincula a Mario Jorge Acuña, de Radio Provincia, colaborando durante tres años en la audición “Mañanitas Camperas”; integra luego el equipo de la audición “La Huella” que llevaba a cabo Omar Llompart por esta Radio, y cierra el ciclo siendo durante once años, “productor” del espacio “Sábados Argentinos” que Esteban Decoral Toselli conducía por Radio Provincia.
Casi desde su fundación se sumó al Centro Tradicionalista “Punta Lara” de Ensenada,  siendo miembro de varias comisiones; del mismo modo lo hizo con la AAET donde registra como socio Nº 9, habiendo llegado a desempeñar, el cargo de vicepresidente.
Poeta de trazo simple pero veraz, ha volcado al papel cuestiones de la vida que ha palpado, cantándole a la mujer, al rancho, al boyero, al arado, al paisaje que conoció.
Quizás su tema más difundido sea la “Chacarera Bonaerense”, musicalizada por Francisco Chamorro, con grabaciones de “Los Hnos. Abrodos”, Rodolfo Jáuregui y el propio autor de la música. También Leandro Álvarez le ha grabado la milonga “Por eso nomás”.
En 05/2006 publicó su primer libro, “Boyerito - versos terruñeros” en el que reúne la mayor parte de sus composiciones. Asimismo está incluido en las antologías: “Diagonales. Tilos y… poetas” (1995); “El hacer de las palabras” (San Juan, 2007), y “Antología 25 Aniversario – Versos y Prosas” (2009).
Versos suyos han aparecido en Revista “Pa’l Gauchaje” y el Boletín de la AAET.
En 08/2006, junto al cantor Cacho Alday, editaron el compacto “Tirando en Yunta”, en el cual recita cuatro temas de su autoría, y en 03/2010 edita su disco “Versiando como en fogón”, en el que interpreta 14 temas, siendo 5 de su autoría.
Entre sus distinciones se destacan: la “Orden del Gaucho” que le otorgara la Federación Gaucha Bonaerense, el 2º Premio en Poesía en los Juegos Florales de la Fiesta de las Llanuras de Cnel. Dorrego, en 2000, y el Primer “Diploma de Honor” del Certamen de Narrativa organizado por el Círculo Literario “Ciudad de Berisso”, en 2006.
En 10/2008 recibió de “Estampas y Memorias” el “Cóndor de Fuego” por su trayectoria, y el mismo mes fue designado “Presidente Honorario” de la AAET.

EDILIO MACHADO


LR 11 – Radio Universidad – “CANTO EN AZUL Y BLANCO”
Micro Nº 11 – 28/05/2011
 Con su licencia, paisano!
Acomodado en la cocina grande, junto a la ventana para tener mejor luz, mientras gustamos un mate, vamos a ver si hablamos de “Poetas Criollos… y otras yerbas”.

EDILIO OSCAR MACHADO – Nació el 8/05/1931 en el bonaerense pago de Rivadavia -Estación América-, en el nido gaucho que conformaban Da. Divina Díaz y D. Tomás Machado, hombre éste, hecho a la vida de las estancias del oeste bonaerense, sea de puestero o repechando una huella resera; de su ejemplo siempre recordaba una sentencia cuando la conversación coincidía: “los gauchos no lloran”.
Hombre de reconcentrada seriedad, ocultaba tras la parquedad de su aspecto, la verdadera imagen de paisano calmo, de palabra medida pera sentenciosa, de mano franca y bien dispuesta, de gaucho corazón con arrestos de señorío aborigen, ese que supo conocer su abuelo y del que hablaba cuando recordaba sus andanzas por las tolderías pampas. A ese abuelo un tanto “matrero”, lo evocó en cinco décimas que tituló “Mi Abuelo Pampa”.
De hablar pausado y de tono firme, de mirada serena pero profunda, era un hombre agradecido que recordaba al programa “El Rincón de los Payadores”, como la primera tranquera que se le abrió para darse a conocer, para difundir sus sueños de poeta, para decir en voz alta su manera de sentirse argentino.
Pasados los 20 años, alejándose del pago como tantos otros jóvenes de ese entonces, se radica en el Gran Buenos Aires, y así, al poco andar de la vida urbana, al tañido imaginario del cencerro de la nostalgia, comienza a volcar sus pasadas vivencias camperas en las estrofas del verso criollo, versos que han quedado registrados en los libros “El Decir de un Argentino” (04/1978); “Sin Rodeo… con mi gente” (03/1980); “Bien Nativo” y “Divisa Pampa” (ca. 1986).
Su primera trascendencia la obtuvo con la letra “Del otro lao de la vía” que en la voz de Roberto Garayalde tanto supo difundir en “Un Alto en Huella”, el recordado Miguelito Franco, verso que siempre se me pintó más que criollo, orillero o suburbano, sensación que reafirmé al conocer la totalidad de los alrededor de ochenta versos que totalizan sus libros, los que respiran un ambiente más gaucho  y pintan un paisaje más campero. A pesar de lo cual fue aquél el que le dio renombre, renombre al que supo tomar con la filosofía que heredó de su padre, y entonces decía: “La fama es como la rama: se quiebra en cualquier cimbrón”.
Varios temas suyos, además del ya apuntado, fueron grabado, y así nombramos el vals “La que perdonó”, que registraron, individualmente, Roberto Belén,  Carlos Galván y Carlos Gallardo;  “Me dicen el pampa”, Roberto Garayalde; “Noches Pampas”, Roberto Belén, y “Me diste un hijo”, Carlos Galván.
Tempranamente, aún con mucho por dar, falleció en Lavallol el 14/10/1987.
Lo mostramos a través del tema: “Tirando una cuarta”

JORGE DANIEL CAMPOS


LR 11 – Radio Universidad – “CANTO EN AZUL Y BLANCO”
Micro Nº 14 – 18/06/2011
Con su licencia, paisano!
Acomodado en la cocina grande, junto a la ventana para tener mejor luz, mientras gustamos un mate, vamos a ver si hablamos de “Poetas Criollos… y otras yerbas”.

La página de hoy no ha de referenciar a un poeta, pero en la línea criollista que nos hemos trazado recordaremos a un pintor, artista que más allá del reconocimiento logrado en su momento, entendemos no fue de la magnitud que merecía, y arriesgamos opinar que quizás esto se debió a la fama del primo que lo opacó o lo dejó a su sombra.
¿De quién estamos hablando? De JORGE DANIEL CAMPOS; y ¿quién era ese primo…?, pues, nada menos que Florencio Molina Campos.
Poco se ha escrito de este artista, motivo por el cual no podemos abundar en precisiones, pero no han de ser éstas obstáculo que nos impida, en estos 5 minutos, recordarlo como se merece por su valioso aporte a la cultura criolla.
JORGE CAMPOS nació al iniciarse el S. XX, justamente en el año 1900, en el hogar de Da. María Luisa Almagro y D. Manuel Isidro Campos, en Gral. Alvear.
Con sobrada maestría se abocó al dibujo y la pintura de motivos camperos. Dos o tres características marcan su puntillosa obra: el pintar caballos criollos de formas muy marcadas y pelos overos; el mostrarlos con la marca conocida como “el huevo”, de la misma manera que Florencio utilizaba en sus pinturas la marca “los 2 estribos”; y por último, pintar mayoritariamente, paisanos zurdos, tal como él lo era.
Estilísticamente se me antoja clasificarlo en una línea intermedia entre el fino grotesco de Molina Campos y el detalle puntualmente realista de Eleodoro Marenco.
Entre los trabajos que han llegado hasta nosotros, podemos decir que en 1942 fue el ilustrador de “Album Gaucho”, primera obra del poeta Omar Menvielle; antes, y esa vez como ganador de un concurso de 1936, ilustró la tapa del valioso libro “Mis Pingos” del inglés Roberto Cunninghame Graham, que editara Peuser. Además ilustró: 4 libros de Godofredo Daireaux, 3 de Charrúa y 2 libros técnicos de Roberto Müller Defradas: “Enfermedades del Ganado” y “Economía del Estanciero” entre otros varios.

Así también fue ilustrador de la caracterizada Revista “Señuelo”, de Juan Ambrosio Althaparro, editada también en los años 40.
Ilustró el almanaque de Bayer Argentina, en 1965, con 12 acuarelas de motivos muy paisanos que podríamos situar en las 2 ó 3 primeras décadas del pasado siglo.
Además de pintor fue un apasionado criador de caballos criollos, para lo cual se asoció con un vecino nuestro: D. Manuel Lucio Alcuaz, de Brandsen.
Por último, anecdóticamente digamos que en 1938, a pedido de su primo Florencio, organizó y encabezó el viaje de 4 jinetes criollos que viajaron a EE.UU. para presentarse en el famoso rodeo “Real Wild West” que conducía Tim Mac Coys.
D. Jorge Campos falleció a fines de los años ’80, dicen… que solo y olvidado.
Lo homenajeamos con las 4 décimas que le dedicara su amigo Omar Moreno Palacios tituladas “A Don Jorge Campos”:

LEONOR CENTENO


LR 11 – Radio Universidad – “CANTO EN AZUL Y BLANCO”
Micro Nº 8 – 7/05/11

Con su licencia, paisano!
Acomodado en la cocina grande, junto a la ventana para tener mejor luz, mientras gustamos un mate, vamos a ver si hablamos de “Poetas Criollos… y otras yerbas”.

LEONOR CENTENO - Nació en el hogar integrado por Herminia Giménez y Ángel Centeno, en Carlos Casares, pcia. de Buenos Aires, siendo la  tercera. de 5  hermanos.
Pasó su infancia en San Fernando, donde se había establecido la familia por ejercer su padre la docencia como maestro de danzas nativas en las escuelas del Delta.
Su papá, entusiasta tradicionalista y folclorista, había creado el Conjunto “Fogón Argentino”, el que integraba con sus hijos, y con el que hacía permanentes giras por la provincia y provincias vecinas. Así fue que a los tres años de edad, Leonor debutó interpretando poesía criolla en el Teatro Verdi de Carlos Casares.
En 1946 la familia se establece en La Plata, y dos años después Leonor se vincula a LS 11 Radio Provincia, cuando ésta funcionaba en Avda. 51 e/4 y 5, a la que ingresa por concurso y en la que se desempeñará como redactora, libretista, intérprete y conductora, hasta jubilarse en la emisora en 1993. Por la misma condujo unos 25 programas, todos nativistas, siendo algunos: “Noches Folklóricas”, “Recorriendo nuestra provincia”, “Folklore Sureño”, “Personajes Bonaerenses”, “Testimonio Nativo” y “Con lo nuestro”, audición ésta que estuvo en el aire diecisiete años consecutivos.
Se inició en la escritura en los años de la escuela primaria, de cuando recuerda que a los ocho años,  una maestra que descreía de una poesía titulada “Nuestra Bandera” que había estampado en el cuaderno como parte de una tarea, citó a su padre para saber ‘de donde la había copiado’.
“De mucha historia nuestra habla su poesía. Un puro aliento épico la recorre, con la vitalidad de potros, una ‘fusión maravillosa de la guitarra y el arado’ un gran amor a nuestros cielos, a nuestros gauchos y mucho orgullo de ser argentina”, supo definirla Alejandro de Isusi.
Colaboró asiduamente con la Revista de LS 11 y también con Revista “Nativa”, de Julio Díaz Usandivaras.
Su obra poética publicada, la componen sus libros: “Alero del Regreso” (1951) - “Figura de Olvido” (1955) - “Memoria de Pampa” (2003).
Entre muchas distinciones destacamos: la “Orden del Gaucho” otorgada por la Federación Gaucha Bonaerense como “mejor folklorista”; la “Marca de José Hernández” de la Peña “El Estribo” de Villa Elisa, en dos oportunidades, y la “Distinción Trayectoria” de la AAET (1998).