sábado, 5 de marzo de 2016

BATALLA DEL CARRIZAL DE MEDINA

LR 11 – Radio Universidad – “CANTO EN AZUL Y BLANCO”
                                                                                                           Micro Nº 142 –25/01/2014

Con su licencia, paisano! Acomodado en la cocina grande, junto a la ventana para tener mejor luz, mientras gustamos un mate, vamos a ver si hablamos de “Poetas Criollos… y otras yerbas”.

BATALLA DEL CARRIZAL DE MEDINA – El 13/12/1928, la valiente espada de las guerras de la Independencia, el héroe de Ituzaingó, el Gral. Juan Galo de Lavalle, comete las imprudencia que lo arrojará a un derrotero de 13 años que culminará con su muerte; ese día, ¡ha fusilado a Cnel. Manuel Dorrego!
Las provincias reaccionan ante este atropello, y la Convención Nacional reunida justamente en Santa Fe, designa al Brigadier Estanislao López jefe de un ejército nacional que debe escarmentar a esos rebeldes, que han cometido “un crimen de alta traición contra el estado”.
Ante esa situación, Lavalle decide incursionar sobre Santa Fe, la provincia de López, a la que ingresa en 03/1829, tomando la ciudad de Rosario. Quiere imponer su política sobre el litoral, y para ello debe dominar al Caudillo.
Antes de morir, Dorrego le ha escrito a López: “Mi apreciado amigo: en este momento me intiman a morir dentro de una hora. Ignoro la causa de mi muerte, pero de todos modos, perdono a mis perseguidores. Cese usted por parte todo preparativo y que mi muerte no sea causa de derramamiento de sangre”. No conocerá el Brigadier la existencia de dicha misiva.
Quiere Lavalle tomar la provincia por las buenas y le escribe a López tratando de convencerlo, pero éste le responde que habiendo cruzado el Arroyo del Medio ha entrado con tropas a su provincia, y ya las cartas están jugadas.
Las fuerzas de Lavalle se respaldaban en los veteranos de la Guerra con el Brasil, donde habían obtenido triunfos memorables; las del Brigadier López -también él soldado de las guerras de la Independencia-, se conformaban con las montoneras gauchas. Privados ambos de infantería, la suerte de estas contiendas las definían las caballerías.
Sabedor López del coraje y guapeza del enemigo, sintiéndose quizás en inferioridad de condiciones, no presenta combate franco, limitándose a hostigar y retroceder, cediendo la iniciativa; y así, en ese tire y afloje, lleva al enemigo hasta las vecindades de la Cañada del Carrizal de Medina al caer de la tarde, cesando el asedio al retirarse totalmente. En tal situación, considerando el sitio propicio, Lavalle ordena hacer campamento. Y cuál no sería la sorpresa, cuando a la mañana siguiente, la desesperación de sus oficiales, le hace saber que de la caballada, la que no está muerta, agoniza.

Sin disparar un tiro ni chocar lanzas, la sabiduría criolla de López y sus baqueanos, habían llevado al enemigo a un campo poblado de “mío-mío”, el venenoso romerillo. La sapiencia gaucha, derrotó a la estrategia de las armas. Finalmente, el 25/04/1829, Rosas le dará a Lavalle la estocada final en Puente de Márquez.
Para redondear esta historia, aprovechamos un verso que escribiera este poeta de Cañuelas

QUEBRAYÓN

“-¡Ta lindón lo que ha contao…!
(se burló el “Manco” Vidal)
¡Yo estuve en El Carrizal
esa güelta que ha mentao!
¡Jui un  hombre d’Estanislao
y puedo hablar con certeza…!
El gaucho alzó la cabeza,
bajó la vista el pulpero.
“-¡Lo que pa’usté’s de rastrero
más bien yo yamo viveza!.

Un silencio de tapera
a los presentes ganó
pa’ que aqueyo que vivió
Vidal se los refiriera:
“-¡Yo estuve en la montonera!
¡Junto a López la pelié!
¡Por eso les contaré
sin escatimar detaye
cuando Juan Galo Lavaye
quiso tomar Santa Fé!”.

“-Al general unitario
Güenos Aires lo mandaba
pa’ ver si el lugar limpiaba
de algún federal contrario.
Por la Viya del Rosario
pasó con toda arrogancia,
con soldaos en abundancia
rechazó fácil y altivo
alguno que otro furtivo
ataque sin relevancia”.

“-Sin juerzas pa’ redotarlo
López ve mal la cuestión
pero ducho y quebrayón
se prepara pa’ engañarlo;
simula juir, p’arrastrarlo
a Lavaye hasta su ruina
que sin saber se’ncamina
cebao por el gran caudiyo
al yano de romeriyo
del Carrizal de Medina”.

“-Al Carcarañar cruzar
como ya poco se vía
va que Lavaye elegía
justo ese plan pa’campar;
bicho que ayí ha de pastar
de seguro que revienta,
y su cabayada hambrienta
encuentra demás sabroso
a’quel yuyo venenoso
que al rato lo hará osamenta”.

“-Rindiendo por áhi honor
a esa frase memorable
que hace ya un tiempo apreciable
pronunció el “Libertador”,
López siendo vencedor
no desenvainó su espada,
pero vio esa madrugada
cargando a los Coraceros
sombre’l hombro, los aperos
marchando en la retirada”.


Versos de Néstor Enzo Mori

domingo, 24 de enero de 2016

SAN MIGUEL DE ESPINEL

Por las huellas de algunas evocaciones ancestrales, esperamos dejar algunos testimonios que puedan resultar de interés general al lector.
Hace ya un tiempo, en distintas notas,  nos hemos referidos a “El Mirador” de Espinel,  a “El Llamador y los Diz”, a “Mis Caballos, una huella y su destino”, entre otras, que si bien pueden tener un tono personalista, intentan hacer aportes sobre historias lugareñas y personajes, que a la distancia, puedan pintar “un pago” y cuestiones de la historia chica, esa que justamente… falta en los libros, por menuda nomás, no por otra cosa.
Vamos entonces con algunos recuerdos referidos a la estanzuela “San Miguel” de Espinel, actualmente tierras que están comprendidas en el partido de Berisso, pero que a fines del siglo 19 correspondían al recién creado partido de La Plata, aunque para el vecindario en general, seguían siendo del “pago de Magdalena”, como veremos más adelante.
Plano aproximado de "San Miguel"
hacia 1900, según una carta
Topográfica y Parcelaria

Dicho establecimiento era propiedad de Demetrio y Julián Espinel, hijos del matrimonio de Doña Feliciana Dadín, natural del la Magdalena, y Don Miguel Espinel, hijo de Tomás Espinel, ambos de origen “canario”, españoles por lo tanto. Dicho matrimonio tuvo un total de 10 hijos, de los cuales los citados al principio, eran el cuarto y el sexto en el orden de nacimientos, ocupando el quinto lugar, Pablo, nacido el 15/01/1855, éste… resultaría ser mi bisabuelo, y esta historia tiene algo ver con él y uno de sus hijos, mi abuelo.
En cuanto a los dueños de “San Miguel”, Julián, estaba casado con Doña Bernardina Balerga, y según tradición oral, antes de poblar dicho campo, habían estado establecidos en el Territorio de La Pampa, de donde -por lo menos uno- habría vuelto por tierra con una tropa de yeguarizos, a poblar en estos pagos. El otro hermano, Demetrio, era de estado civil soltero.
Pablo Espinel, a la edad de 26 años fue incorporado en calidad de “soldado” a la 1ra. Compañía del 1er. Escuadrón del 32 Regimiento de Guardias Nacionales de Caballería, de acuerdo a la Ley de Enrolamiento sancionada por el Congreso Nacional el 5/06/1865 y la Ley de Reclutamiento de 28/09/1872. Reza “la papeleta” oficial: “El Portador de la presente Pablo Espinel cuyas señas van designadas al márgen, se halla alistado en la clase de Soldado con arreglo á la Ley vigente dictada por el Congreso Nacional; y para su resguardo, se le espide este documento, que le será entregado por el Cuerpo, prévia la anotación respectiva. Magdalena Marzo 27 de 1881. – Reseñas: Provincia Bs.As. – Domicilio Ctel 1° - Estado Soltero – Edad 26 años – Color Blanco – Ojos Berdosos – Nariz Aguileña – Boca Regular – Pelo Rubio. Firma: Severo Villa – Registrado bajo el N 640 de Archivo.” (textual del original).
"Papeleta" de incorporación a
Caballería de Guardia Nacional,
de Pablo Espinel

Esta incorporación era obligatoria para todo ciudadano Argentino, desde los 17 años y hasta los 45, para los casados, y hasta los 50 para los solteros. ¿Qué pasó acá…? Lo desconocemos, pero lo cierto es que no mucho después Pablo se casó con Lucía Isaías Gutierrez, y el 1°/12/1882 fueron padres de Mariano Pablo, quien más adelante se desempañaría como resero. El matrimonio alumbró nueve (9) hijos más, el anteúltimo de ellos, Desiderio -nacido el 15/02/1900-, resultaría mi abuelo.
Tempranamente, el 6/03/1908, a la edad de 53 años, fallece Pablo, quedando Isaías con varios hijos menores a cargo. A raíz de esto, sus cuñados Demetrio y Julián la visitan y le sugieren: “-Como tenés varios muchachos chicos para criar, a éste nos lo llevamos nosotros”, y así Desiderio fue a parar a “San Miguel”, a la sazón de 8 años.
Para ubicar al lector, un extremo de “San Miguel” da sobre Ruta Provincial N° 11 (antiguo “camino real”), recorriendo todo el largo de su lateral derecho (si nos ubicamos mirando hacia el Río de la Plata), el Camino a la Balandra. Anecdóticamente agregamos que dicho lugar, es el mismo que nombra el Chango Rodríguez en su muy difundido tema definido como ritmo de “marea”, justamente titulado “La Balandra”, que escribiera en tiempos en que residió en Berisso.
Sobre dicho camino a la Balandra existía por entonces un almacén de campo conocido como “de Barranco”, que los hermanos Espinel mudaron hacia el frente del campo sobre el Camino Real, más o menos equidistante entre la entrada a la estancia y el camino a la Balandra.
Entregaron la atención del mismo a Elías Hortelá, quien estaba casado con una sobrina de los dueños, Loreta.
La construcción primitiva era de madera, del tipo de las llamadas “prefabricadas”, y estaba elevada del piso unos 20 cms., en su desarrollo, además del local comercial, tenía otras tres dependencias habitacionales. A este lugar, como peoncito, fue destinado Desiderio en el año 9.
Según sus recuerdos, el establecimiento no era de ramos generales, sino un almacén de venta de comestibles, con despacho de bebida y mesas, donde los parroquianos tomaban la copa o jugaban a los naipes. Siempre recordó también, los fríos que pasó en ese tiempo, y el desarraigo que sufrió.
Más adelante, por 1935, cuando ya Desiderio no se encontraba allí, el almacén se edificó en material, con una importante construcción, conociéndoselo como “San Pedro”.
De las labores en el almacén pasó ya más crecido, a las tareas del campo, y finalmente al manejo del mismo, hasta que hacia fines de 1923, en la fiesta de la Escuela del Paraje “El Pino” (hoy N° 14 “Manuel Belgrano”), conoció a una moza de esa zona con la que inició una “relación”, pero como se acostumbraba entonces: había que formalizar. Así las cosas, un día ensilló, y con una tropillita de seis caballos por delante, se apersonó en “Santa Ana”, vecindades del pueblo de Bmé. Bavio, a Don Epifanio Rufino Cepeda, padre de la moza llamada Ana Isabel.
(En otro momento nos referiremos a dicho campo, cuando el apellido de sus dueños era Ponce de León y Cepeda).
Con un trato un tanto distante y seco, dicho padre sentenció que si las intenciones eran buenas, sería recibido los días jueves de tal hora a tal otra, y en un plazo de seis meses tenía que formalizar el matrimonio.
Y así ocurrió. El 2/06/1924, en la capilla anexa a la Catedral Platense (Avda. 53 e/13 y 14), formalizaron ante Dios lo que ya habían refrendado en los papeles del civil. Cumplido estos trámites, a familiares y amigos se participó de lo ocurrido (Ver ilustración con sobre y tarjeta), y lo curioso es que en el remitente impreso en el sobre se lee: “Estcia. San Miguel – B. Bavio – F.C.S.”, cuando en realidad el aludido campo estaba dentro del partido de La Plata que ya llevaba 42 años de creado, pero parece que la gente del común… lo ignoraba.
Sobre y tarjeta de participación del casamiento

No mucho después, el joven matrimonio se mudaría a la zona comprendida entre Arroyo Zapata y Paraje El Pino, donde desarrollarían su vida hasta 1974.
Muy vecino a “San Miguel”, era el establecimiento “El Carmen del Pescado”, propiedad de don Bartolomé Danerí, quien lo había adquirido hacia 1892 al Berisso, que diera su apellido, a partir de sus saladeros, a esa nueva población. A dicho campo nos hemos referido en la nota “Mis Caballos, Una Huella, y Su Destino”, aparecida en El Tradicional N° 107.
Como dato pintoresco podemos agregar que a la muerte de Julián, su hermano Demetrio desposó a la viuda y cuñada, no existiendo hijos de ninguno de los dos matrimonios.
Dos acotaciones antes de cerrar esta evocación. La primera, que en el libro “Berisso, un reflejo de la evolución Argentina” (1972), su autora, Lía E. M. Sanucci, dice al respecto: “La única que se mantiene, por extensión y actividades, es la estancia “San Miguel” sobre Ruta 11 y camino a La Balandra. Fue de los Espinel y hoy, de uno de sus herederos, el señor Lewis, quien mantiene la vieja casona de sus primitivos dueños, los que en los días serenos, desde sus corredores podían ver los lentos barcos que llegaban a la costa”. (Personalmente, pongo en duda esta última acotación).
La segunda, que parece ser que la idea fundacional del lugar, fue constituir sobre la parte del campo lindante con el Plata, una colonia con pobladores españoles, proyecto que no se consolidó. Sí ha quedado, sobre unos de los arroyuelos que desagua al gran estuario, el reconocimiento del mismo como “Arroyo Espinel”, en la topografía lugareña.
Un recuerdo del ayer cercano, que espero pueda haber sido de interés de los lectores de El Tradicional.
Almacén "San Pedro" (Ca. 1960/70)
Foto de Carlos Moncaut

La Plata, 22/06/2015

(Publicado en Revista El Tradicional digital N° 136) 

LITERATURA GAUCHESCA

Cuando hablamos de literatura gauchesca (o “la gauchesca”, según se quiera), los que estamos en el tema, sabemos que anda “vivita y coleando”, pero también sabemos que su vida discurre por huellas paralelas a la de la cultura oficial, o a la que transcurre por los aconteceres de las grandes editoriales y las importantes librerías.
En los distintos niveles educativos, poco se enseña sobre literatura gauchesca… diríamos que casi se la desconoce… o se la ignora, a lo sumo un repaso de los clásicos de los clásicos: Hidalgo, Del Campo, Ascasubi, Hernández, Güiraldes…
Hoy por hoy hay una sola editorial preocupada por el tema: Letemendía. Todo lo que los muchos cultores abordan al respecto, es por emprendimientos personales o “autoedición” como suele definirse, en un 85 o 90%.
A raíz de dicha situación es que a falta de mejores maestros o ejemplos, cada vez que nos invitan abordamos charlas sobre el particular.
Y así fue que en un momento dado llegó la propuesta: “¿Por qué no hacés un taller sobre poesía gauchesca”, y aunque personalmente -por antiguo, quizás- “taller” me remite a mameluco azul engrasado y auto roto, acepté el desafío, y durante tres sábados de julio del año pasado, en Cañuelas, en un cómodo salón de la Biblioteca Popular “Sarmiento”, con la organización de Carlos Gallardo a través de su audición “Fogoneando” de AM 1560 Radio Antena, de Lobos, nos estuvimos reuniendo con un puñado (escribí “un puñado” no “un montón”), de interesados en conocer los pormenores que hacen a la historia del la poesía gauchesca, sus formas estróficas, las métricas y las rimas, con la intención de aportar ayudas que los hagan mejorar en su escritura, sobre todo, porque los temas de rimas y métricas son fundamentales para quienes desean participar en certámenes poéticos del género. Y como he estado vinculado a los mismos desde 1980, ya sea en condición de participante, organizador, coordinador y/o jurado, tenía la experiencia de como muchas veces, por pequeños -insignificantes, problemas si se quiere- queda descartado un tema, hice entonces hincapié en esas tres reuniones, en cómo pulir esas cuestiones y por ende, optimizar la producción poética.
Interesantes poetas como Luis Balbo y Néstor Enzo Mori, buenas promesas como Susana Gutiérrez Calderón,  y también la poeta y narradora infantil Chola Rizzi, sin olvidarme del Director de la biblioteca, Juan Manuel Rizzi, que se “prendió” con mucho interés y criterio, fueron quienes, entre otros, me ayudaron a hacer gratas las reuniones en las que por supuesto no faltó el mate, y en las que hablaba y ejemplificaba en un pizarrón, por espacio de dos horas en cada reunión.
Bibl. Popular Sarmiento, Cañuelas - 2013 -
Entrega de certificados de asistencia
        
Ahora acabo de repetir la experiencia, nuevamente en un salón de la Biblioteca Popular Sarmiento”, pero esta vez de Chascomús, con organización de la directiva de esa institución, y en la ocasión el “puñado” ya se transformó en “dos puñados”, y aunque en vez de tres reuniones hicimos dos, estas fueron de casi 3 horas cada una.
Hay interés, la gente tiene interés en escribir versos gauchos o en mejorar los que ya hace, perfeccionarlos; solo falta que se les dé las posibilidades.
Si esto se hiciera metódicamente, ¡qué bien le haría a nuestras letras gauchas!, porque ¡cuánta falta nos hace revalorizar esta expresión!, decir poético que nos ha dado la identidad de un género único en esta América del Sur, donde lo compartimos con los uruguayos, como que constituimos una misma identidad cultural de raíz gaucha. Se ha dicho que la gauchesca ha sido la “gran creación literaria del S. XIX”, si hasta Borges -poco gaucho él-, sentenció: “La poesía gauchesca es uno de los acontecimientos más singulares que la historia de la literatura registra”.
Siempre sostuve que en la provincia de Buenos Aires (y esto mismo puede estar sucediendo en otras), en cualquier pequeña población o paraje, hay una persona que “borronea” pensamientos con formas de rimas, solo falta a veces, ayudarla a ganar roce, y éste muchas veces (o la más de las veces), se obtiene compartiendo con otros hacedores de versos. Nunca es bueno mascullar solo para si lo que se escribe; esto hay que compartirlo y estar predispuesto a escuchar opiniones, que si estas son bien intencionadas, siempre se crece.
En Chascomús supieron acompañarme los payadores lugareños Juan de Oar, Ulises Muguerza y Horacio Otero; curiosos de nuestras cosas como Roberto de la Canal, el Sr. Espinosa, Germán Sallenave, Tito Muguerza, las docentes Inés Otero, María Delli Quadri, Teresita Saint Esteban, Erica Eguía y María Brambilla, y por suerte varios más.
Al finalizar, tanto en Cañuelas como en Chascomús, la pregunta fue: ¿Carlos, el sábado que viene, de que hablamos…?, como transmitiéndome con sincero afecto, que se quedaban con ganas de más.
Plausible la activa labor de la presidente Hildara Gómez, del vicepresidente Pedro Mauregui Larranda, y de la también directiva Tona de Otazúa.
Bibl. Popular Sarmiento, Chascomús (30-8-2014)
En el medio de estas experiencias, en la sede de la Dirección Municipal del Tradicionalismo platense, también nos estuvimos reuniendo para tratar asuntos poéticos, junto al Prof. Daniel Marcial, quien desgranaba lo suyo en cómo hacer para tocar o mejorar la ejecución la guitarra; y allí estaban jueves a jueves, Mónica Pastor, Julio Mariano, Félix Villarreal y Señora, Guillermo Millán, Sergio Montenegro, Gustavo Madril, Carlos Ortiz, Daniel Líneas…
La identidad al género se la dio el lenguaje “al modo gaucho”, por eso que el estudioso Lázaro Flury, dijo: “El lenguaje gauchesco amalgamó en sus versos el aliento de la tierra, con esa sencillez casi primitiva y ruda como sus propios protagonistas, pero embebido siempre por ese pensamiento noble y altruista tan peculiar en el hombre de la tierra -y agrega- el lenguaje define al pueblo criollo, con su acendrado amor a la libertad y su aversión a la esclavitud y la injusticia.”
Toda la vida (por así decir exagerando el tono), me la he pasado tratando de transmitir mis escasos conocimientos de autodidacta, intentando hacerles ganar tiempo a los que quieren escribir versos; muchas veces la cocina o el comedor de mi casa han sido testigos de estas -para mi- apasionantes “conversas” frente a un interlocutor que se ha acercado a preguntar, salvo que ahora, sin querer ampliamos el espectro dándole forma “de taller” (¿estará bien dicho así…).
Veremos como sigue la historia.

La Plata, 12 de septiembre de 2014
(Publicado en revista El Federal/El Tradicional N° 472)

viernes, 1 de enero de 2016

BIENVENIDO 16!!

Como el 16 se viene
con ímpetus de año nuevo
las esperanzas renuevo
que así la fe se sostiene.
Que’l último cuete suene
y que’ntre’l año a tayar
que hay sueños por concretar
y otros nuevos por nacer…
¡16, hacete ver…no nos vayas a fayar…!

                                             (31/12/2015)

sábado, 7 de noviembre de 2015

CANTO EN AZUL Y BLANCO - Otro Aniversario

Quisieron las circunstancias de la vida, casi como si recibiera un bautismo gaucho que le definiera un rumbo, que “Canto en Azul y Blanco” naciera al aire de la radiodifusión argentina, justamente un 10 de Noviembre, o sea, un Día de la Tradición.
Mucha agua ha pasado bajo el puente de la vida desde aquel día a hoy; muchos paisanos vinieron a acunar sus sueños bajo su alero gaucho; muchas fiestas nacieron a su amparo y también muchos cantores criollos soltaron sus primeros trinos queriendo llegar al gran público, desde sus mágicos micrófonos; tampoco faltaron los poetas que trajeron sus versos para compartir, ni aquellos que se acercaron para manifestar una necesidad, a veces personal, otras de una institución, ¿y qué no decir de los payadores…? si siempre han sido una debilidad para su conductor, y todos los días del año les ha prestado los micrófonos para que su canto antiguo se mantenga perenne en el fogón imaginario de su imaginaria matera siempre embanderada de “azul y blanco”.
Nacieron en esta mesa beneficios que se encausaron a través del movimiento de la gauchería, ya sea para dotar a esta misma casa de la emisora de FM, como para realizar ampliaciones en el Hospital de Niños, o adquirirle tecnología para optimizar sus servicios, y valgan estos dos como ejemplo de un espectro muy amplio.
¿Quién no pasó por “Canto en Azul y Blanco”? Si acá siempre hubo un espacio para el que anda buscando un trabajo, como para aquel atormentado al que los amigos de lo ajeno le han hecho faltar algún caballo.
Acá estuvo la escuela rural que anda necesitando una mano, o ese jinete que necesita una cuarta porque el golpe aquel en la fiesta pasada fue más que golpe y está quebrado. Por acá anduvo el que quiere denunciar algún maltrato a la madre naturaleza, como ese profesional médico, odontólogo, ingeniero o veterinario, con vocación de servicio, que contó con sus micrófonos siempre abiertos para brindar la útil información de su ciencia.
A poco de nacida la audición, acá también le surgió a su creador la idea de complementar el espacio con un publicación gráfica, y nació entonces por 1985 “Pa’l Gauchaje – Revista mensual de temática costumbrista”, que a su manera… también marcó época; y unos años después (1989), fruto de su empuje también, aparecía un pequeño compendió de versos criollos titulado  “Antología de Versos Camperos”. Y a su turno sería el momento de la grabadora “Orejano Producciones”.
No hay forma de decirlo o evocarlo todo, porque en esta frecuencia diaria de “lunes a lunes”, cuando al tiempo transcurrido se lo estiva por lustros porque así ocupa menos espacio, en el estar inaugurando la jornada de LR 11 con una payada, ni los temporales de lluvia y granizo, ni los bancos de niebla, ni los inconvenientes mecánicos han sido barrera que no franquease el tesón de quien tenía que estar transmitiendo los quehaceres y devenires del movimiento tradicionalista.
¿Cuántos somos lo que le debemos a “Canto en Azul y Blanco” algo de lo que somos? UN MONTÓN. Sería bueno tener memoria y cada tanto recordarlo.
……………………………………………….
“Canto en Azul y Blanco”, permitime te trate con confianza y te diga que supe de vos desde antes de tu nacimiento, anduve en tus pininos primeros y sigo estando ahora cuando ya las canas me han puesto barcino el hocico. ¿Sabés una cosa? Vamos a darle algunos de tus méritos, a ese “barba” que todos los días te presta la voz… a Oscar Lanusse, quiero decir, ese que capatacea tus horas y nos amadrina a todos.
¡¡FELIZ CUMPLEAÑOS!!
……………………………………………….

La Plata, 07 / 11 / 2015
(Texto leído en la propia audición al momento de festejarse el nuevo aniversario. LR11 Radio Universidad Nacional de La Plata AM 1390, en Plaza Rocha, 7 y 60) 

sábado, 31 de octubre de 2015

JOSÉ ALAIZ

LR 11 – Radio Universidad – “CANTO EN AZUL Y BLANCO”
Micro Nº 76 – 22/09/2012
Dedicado a Héctor Del Valle
Con su licencia, paisano!
Acomodado en la cocina grande, junto a la ventana para tener mejor luz, mientras gustamos un mate, vamos a ver si hablamos de “Poetas Criollos… y otras yerbas”.

Hoy vamos a hablar de uno de esos buenos poetas, de los que poco se conoce y sabe, y nos basamos para éste informe, en los datos que nos facilitara el amigo y poeta Hugo Juan De Cos; que los méritos hay que adjudicarlos a quien corresponde.
JOSÉ ALAIZ “El Dorreguero”. Nació en 1914, en Coronel Dorrego, en el hogar de un matrimonio español allí establecido al despuntar el Siglo XX, siendo el segundo entre seis (6) hermanos, cursando estudios primarios en la Escuela Nº 7 de aquellos pagos, que no terminó, para acompañar a su padre en las tareas de pocero y otras que cuadraran.
Con la práctica y la observación aprende de todo un poco, siendo alambrador, peón, y hasta resero cuando se ofreció ese trabajo.
Si bien no sabemos cuando comenzó a despuntar versos, debe haber sido por la adolescencia, como que se han encontrado en viejas revistas “Canta Claro” y “El Alma Que Canta” de 1932, algunos compuestos suyos. Tenía entonces 18 años.
Castello Luro que lo conoció y trató, dijo de Alaiz y sus poesías: “La vena poética aflora sin rebuscamientos, podría decirse sin proponérselo, en forma natural, transparente, sin figuras complicadas ni retruécanos innecesarios. Pero la conformación paisana está siempre presente: tanto en el lenguaje como en la intención”.
Si bien llega a la publicación siendo hombre hecho, publicó bastante y bien. Su primer título fue “Desensillando” en 1966; en el 69 dio a conocer “Con Todo el Rollo”. “Sur Adentro”, su tercer libro, apareció en 1983, y cierra en el ’84 con “Desde Dorrego”.
José Alaiz fue un hombre de perfil muy bajo, tímido diríamos, que en las reuniones de la Fiesta de las Llanuras, se acercaba a ver, tratando de pasar inadvertido, más allá de haber estado vinculado a la Peña Nativista desde el principio, desde su creación.
Nos ha contado De Cos, que el poeta no escribía sus versos, los componía en su cabeza y luego se los dictaba a sus hermanas, o al propio De Cos, con quien mantuvo fluida relación. Nos ha dicho éste, que llegó a tener 50 versos, solamente en la memoria, sin llevarlos al registro escrito.
También nos recuerda que era habitual ver a este poeta, modesto y sencillo, transitar las calles de su ciudad, con paso ágil y rápido, bien requintado su sombrero, lo que lo hacía reconocible desde lejos.

El jueves 28 de septiembre de 1995, falleció en Coronel Dorrego a los 80 años de edad.

miércoles, 23 de septiembre de 2015

PALACIO SAN JOSÉ, en Entre Ríos

Vista aérea - Del libro de Luis A. Cerrudo

Con el afán de conocer cosas que nos enriquezcan el espíritu, en septiembre de 2013, en un viaje familiar llegamos al legendario palacio que mandara construir Don Justo José de Urquiza, y que representa en sí, todo un símbolo de una época y una Argentina incipiente, y que para “el caudillo” era fundamental: “su casa debía impactar, sugerir a todos que allí residía la concentración del poder”. (Toller – Londero, Clarín).
La construcción se encuentra sobre la Ruta Provincial 39 (desvío al norte 3 km por acceso Dubini, según rezan las gacetillas), en Caseros, Dpto. de Uruguay, provincia de Entre Ríos, a unos 30/35 km de la ciudad de Concepción del Uruguay y en vecindades del río Gualeguaychú, enmarcada en un parque de 40 hectáreas,
Originalmente, en 1848 cuando los inicios de la construcción (que sería la casa particular y casco del establecimiento agrícola-ganadero), la estancia contaba con 78000 hectáreas, y es menester ubicarse en tiempo y espacio para razonar que esa monumental edificación para la época, se levantó en medio del monte cerrado y con muy escasa vías de comunicación. Toda una demostración de empeño y tenacidad.
Planta del complejo edilicio
Trazó los planos y ejerció la dirección de obra en los comienzos -desde los cimientos, como quien dice-,  el constructor Jacinto Dellepiane, que abordó la primera etapa, o sea el cuerpo de la casa familiar; la segunda etapa corrió a cargo del arquitecto italiano Pedro Fossati, quien en primera instancia había estado encargado del diseño y construcción de la capilla.
A diez años de iniciada la construcción del Palacio, Urquiza “…lo inauguró con fasto y orgullo en 1858” (Luis Nuñez – Rev. La Nación).
La primera construcción, cuyo frente -coronado por dos miradores- da al este, hacia el camino que comunica con Concepción del Uruguay, y se compone de siete (7) grandes arcadas, se desarrolla en torno del llamado “Patio de Honor”, al que dan quince (15) de las diecinueve (19) habitaciones que la componen, las que a su vez se comunican todas internamente, y este cuerpo, que puede ser llamado el principal, corresponde a la vida de la familia.
El segundo cuerpo, que se desarrolla en torno del llamado “Patio del Parral” y se compone de diecinueve (19) habitaciones, está destinado al personal de servicio, despensa, cocina, habitación para la máquina productora de gas de carburo que iluminaba la casa; letrinas, y la sala dedicada a la administración de la estancia.
Los muros del primer cuerpo se construyeron con grandes ladrillos asentados en barro,
en cambio para la mampostería del segundo cuerpo se utilizó la cal. En los lados del patio de este cuerpo se desarrolla el rico enrejado que sostiene el parral que da nombre al sitio; dicho trabajo de herrería, al igual que las pajareras del Parque Exótico (al frente del Palacio) fueron obra del herrero Tomás Benvenuto.
En los jardines de la parte posterior (por donde actualmente se inicia el recorrido de la casa), sobre el costado norte se encuentra la Capilla u Oratorio de San José, para la cual Urquiza, en 1851, obtuvo una licencia del Vaticano; su edificación comenzó en 1857 y en marzo de 1859 fue bendecida por Monseñor Marini. Su planta es de forma octogonal y las pinturas murales de las paredes y la bóveda central, son obra del pintor uruguayo Juan Manuel Blanes. La obra edilicia lleva el sello de Pedro Fossati.
Sala de Recepción - del libro de Luis A. Cerrudo 
No podemos pasar por alto que en la parte inferior del altar mayor, el ojo avispado, puede reconocer fácilmente varios símbolos masónicos, y esto no es de extrañar, ya que Don Justo se había incorporado en 1847 en Concepción del Uruguay, a la Logia Jorge Washington, “orientada a favor de los movimientos independentistas americanos” (Hugo Bauzá – ADN Cultura). Del mismo modo, en el frente del Palacio, sobre la galería de las siete arcadas, se desarrolla un friso (cuyo autor se ignora), el que según el investigador Héctor Ciocchini, constituye “un discurso susceptible de ser leído como un jeroglífico…”, con un mensaje íntimamente vinculado con la masonería y la concepción de la política y el Estado, tal lo entendía Urquiza.
Entrada posterior - Del libro de L. A. Cerrudo
Culminando la fastuosa empresa edilicia, manteniendo un eje central con las edificaciones, a relativa distancia del Patio Posterior que flanquean las cocheras y la Capilla, se construyó un lago artificial de 180 x 120 metros con 5 de profundidad, con un paredón de 80 cms. de ancho que lo circundaba dando consistencia a sus lados, y que tenía dos muelles, contaba con un sistema de bombeo que extraía agua de una laguna vecina, que por medio de cañerías subterráneas se volcaba al lago para mantener un nivel acorde, que permitiera al pequeño barco a vapor llamado San Cipriano, navegar paseando a los visitantes del Palacio.
Al lugar se lo conocía como Parque del Lago, y es actualmente, único sitio del complejo, que no se encuentra restaurado.
En esta casa vivió el primer presidente constitucional de los argentinos durante dos décadas, hasta su asesinato el 11/04/1870, en su dormitorio, mientras que al mismo tiempo, en Concordia, eran muertos dos hijos, los coroneles Carmelo y Waldino.
Urquiza fue velado en Concepción del Uruguay, en la casa de su hija Ana, casada con Benjamín Victorica.
Viene a cuento mencionar que por Ley 12261 del 30/08/1935 se lo declaró Monumento Histórico Nacional, ordenándose en dicho acto la creación del Museo que hoy existe, y que fuera inaugurado el 13/08/1936.
Patio Posterior
Mucho habría para hablar, de su sistema de agua corriente, de las técnicas utilizadas para pintar frisos y columnas, de su cocina octogonal, del jardín exótico y del francés, de las pajareras y del palomar, de los muebles, de las pinturas de Blanes, etc. etc., pero por hoy acá cortamos.
A lo que vieron nuestros ojos y lo que oímos de boca del guía, hemos sumado las lecturas de “El día que fue muerto Urquiza”, por González Arrili en La Prensa (4/1970); “La mansión del patriarca”, por Luis Nuñez en Revista La Nación (9/08/1993); “Polémica por un Monumento Histórico”, por Verónica Toller y Oscar Londero en Clarín (11/10/2000); “El Asesinato de Urquiza”, por Araceli Bellota en El Federal (21/04/2005); “El Palacio San José” de Luis Á. Cerrudo (11/2010); “Los mensajes ocultos del Palacio San José”, por Hugo Bauzá en ADN Cultura (21/12/2012), y “El Palacio San José”, en Argentina, de Editorial Abril.
Para quienes se interesen en conocerlo puede comunicarse al TE (03442) 43-2620 o a palaciosanjose@infovia.com.ar, o bien escribien a CC 14 (CP. 3260) Concepción del Uruguay.
La denominación oficial es: Palacio San José – Museo y Monumento Histórico Nacional “Justo José de Urquiza”.
Realmente, un lugar para conocer y disfrutar.
Los primos Aldo Castagnasso y Carlos Raúl Risso,
en la entrada principal, en visita al Palacio el 28/09/2013 

La Plata, 1º de Febrero de 2014
(Publicado en Revista "De Mis Pagos" -digital- N° 50)