sábado, 1 de mayo de 2021

JOSÉ JUAN BIANCHI

 Nació  el  6/05/1897, en  la  localidad de Abasto, partido de La Plata, siendo hijo de María Josefa Toretti y José Bianchi. Posteriormente la familia se traslada a Capital Federal, donde aprende y ejerce la profesión de protésico dental, instalando en 1918 su propio laboratorio, al que luego ingresaría su hermano menor Eusebio, integrando la sociedad Bianchi Hnos.


Al casarse, hacia 1920, con Ana Ferradini se afinca en el porteño barrio de Villa Luro, donde nacen sus cuatro hijos.

Preocupado por el desarrollo y organización de su profesión, fue miembro fundador de la cooperativa “La Dental Argentina” y director de su órgano informativo, la revista “El Cooperador Dental”; en 1937 participó de la creación de la “Asociación de Protesistas Dentales”, habiendo sido su presidente de 1939 a 1947, y de 1948 a 1956, habiendo dirigido también la revista “El Mecánico Dental”.

Desde 1930 se dedicó a la difusión de las danzas folclóricas en las escuelas de la zona oeste de Capital Federal.

Fue fundador en 1938, de la Asociación de Fomento “Amigos de Villa Luro”, y en la misma, el 11/7/1946 fundó la Peña Folklórica “El Aromo”.

Hacia 1948 lo encontramos vinculado al “Grupo Tucumán”, Asociación de Escritores, Poetas y Artistas de América Latina.

Con un grupo de poetas y escritores funda la Asociación Autoctonista Argentina “Juan María Gutiérrez”, y en abril de 1963 integra el grupo fundador del “Museo Criollo de los Corrales” del barrio de Mataderos, habiendo integrado varias comisiones directivas.

Colaboró con la revista “Nativa” de su amigo el poeta cordobés Julio Díaz Usandivaras, y también con “La Carreta”, de Avellaneda, y “La Pampa Argentina”, de Buenos Aires.

Luchador inclaudicable en defensa de la tradición, al decir de sus hijos: “escribió ininterrumpidamente desde 1920, preferentemente versos criollos en el lenguaje popular del campo bonaerense”, según Abad de Santillán.

Su amplia producción se compone de: “Cardos de mi tierra” (1933), “Cosas de muchacho” (1938), “Campo Sureño” (1942), “Poncho Pampa” (1952), “Los Motivos” (1957), La Canción de mi Pago” (1962), “Bajo el lucero” (1971), “Glosas para mis danzas”.

A los 86 años de edad, falleció en Villa Luro el 25/09/1983, y a su pedido, sus cenizas fueron esparcidas en el predio de su casa natal de 206 y 526 -Abasto-, a la que siempre visitó los fines de semana, hasta el año 1979.

JOSÉ AGUSTÍN DILLÓN

 Nació el 28/08/1855 en el entonces pueblo de Merlo.

Fueron sus padres Doña Josefa Ballesteros Warnes y el Comandante de Guardias Nacionales Don Juan Dillón, quien también supo ser diputado y senador.


Hizo vida de campo hasta su adolescencia, en que ingresó a la recién creada Escuela Naval que fundara Sarmiento, pero no adaptado al rigor de ese estudio, volvió a su pago, donde durante mucho tiempo hizo vida gaucha.

Más tarde, en su pueblo natal fue Juez de Paz y Comandante de Milicias.

Políticamente apoyó la candidatura de Bernardo de Irigoyen, integró el Partido Republicano que encabezaba Aristóbulo del Valle, y luego se alineó con el Dr. Leandro Alem.

Los vaivenes de la política le hicieron menguar su patrimonio, y fue así que en 1897 aceptó del Gobierno de Udaondo un puesto en la Administración de la Provincia.

Radícase entonces en La Plata, donde la de los Dillón es una familia pionera. Al respecto vale aclarar que siendo la suya una familia de origen irlandés afincada en el país en lejanas épocas coloniales, algunos miembros variaron ligeramente el apellido acentuándolo, quizás como una forma de acriollarlo. Los descendientes del poeta lo volvieron a su forma original.

Si bien no publicó libros, en los albores del Siglo XX creó y dirigió la revista costumbrista “La Pampa”, y desaparecida ésta, tras nueve años de problemas personales, no tuvo inconvenientes en sumarse como activo colaborador en la competidora “La Pampa Argentina”, donde fue valorado como un poeta “genuinamente criollo”, sentenciando en su honor: “¡Dichoso el hombre que puede inclinar la cabeza con la íntima satisfacción de haber honrado la sangre de su raza!”.

Le hemos verificado una intensa colaboración entre 1911/1916, como que también muchas veces firmaba solo como “Almagaucha”, o este seudónimo y las iniciales “J.A.D”.

También difundieron sus composiciones las revistas “Caras y Caretas” y “El Palenque”.

Su nombre estuvo vinculado al ambiente payadoril de su época, y como tal fue incluido en el  “Diccionario de Payadores”.

Tenía 87 años cuando falleció en La Plata en 1942.

sábado, 13 de marzo de 2021

DOMINGO VICENTE LOMBARDI

 Nació el poeta, estudioso y guitarrista, en la mañana del 30/03/1878 en el viejo barrio porteño del Parque.

Foto Revista Nativa,
31/12/1948

 Siendo muy mozo solía acercarse a los “corrales viejos” en el Parque de los Patricios hasta donde llegaban las tropas de hacienda y con ellas los troperos que venían de la provincia profunda, trayendo consigo sus tradiciones a cuesta, ya sea en sus atavíos, sus ensilladas, sus cantos criollos, sus malambos silenciosos y sus danzas picaras. En los fogones que se armaban, o en los boliches y pulperías de las vecindades donde aquellos se hacían parroquianos, el joven Domingo 'apistolaba' el ojo y aprontaba el oído. Cuando hablar de ser tradicionalista era una cosa extraña, Lombardi

 se formaba como tradicionalista.

Visitó gran parte del país para nutrir sus conocimientos, pero su afinidad estaba con la más pura expresión surera.

Tenía 20 años cuando se acercó a “La Criolla”, que fundara y presidía otro tradicionalista de la época, Martiniano Leguizamón. Allí fue secretario.

Más adelante en el porteño barrio de Flores fundo la “Sociedad Criolla de Buenos Aires”, encargándose de organizar cabalgatas y revivir las brasas del criollismo.

En 1921 creó una institución de amplia tarea de estudio y difusión, la Sociedad Argentina de Arte Nativo.

Distintos medios de la época abrieron sus páginas para recibir sus poesías, poesías que en 1913 quedaron reunidas en su libro titulado “Alma Criolla” (hoy inhallable), el que para un medio de entonces “es de una suave belleza poética, donde alternan cuartetas, vidalitas, décimas y romances criollos”.

Lombardi había escrito la letra para “la media caña”; con fragmentos de la misma, compuso con D. Santiago Rocca el gato que tituló “El Sol del 25” que primero grabara el duo Gardel y Razzano, y luego Gardel como solista.

Falleció en la ciudad de Banfield donde se había radicado, el 7/01/1961, próximo a cumplir 83 años.

La Plata, febrero/2021

sábado, 23 de enero de 2021

CARLOS ANTONIO MONCAUT - ¡80 Años de Historia!

 Cuando se aproximaba el cumpleaños 80 del Maestro, le sugerí a Raúl Finucci, que habría que hacerle una nota, y éste aceptó, indicándome la haga. Hablé con Don Carlos, y como pidiéndole permiso le comenté que escribiría un artículo, y que él sería el primero en leer el original para ver si había que corregir algún dato erróneo. Así se hizo y tanto él como su esposa estuvieron muy contentos y agradecidos.

Revivimos ahora aquel escrito, seguros de poder llegar a nuevos lectores.

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Parecería que el nacer en una escuela le marcó un destino “de letras”, y como esa escuela era rural, la particularidad le agregó “el amor por la campaña”. Y decimos esto porque 80 años atrás, el 8/06/1927, en la Escuela rural de la localidad de Ángel Etcheverry, partido de La Plata, nacía

Foto Diario El Día 5/03/2000
Carlos Antonio Moncaut, el mayor historiador de la vida rural bonaerense, circunstancia que tras muchos años de arduo trabajo y seria investigación, le valió ser incorporado a la Academia Argentina de la Historia, hecho acaecido el 9/04/2003.

Su padre, Carlos O. Moncaut, que era ‘azulero’ (como antaño se llamaba a los originarios de “el Azul”), ya casado se estableció en Etcheverry, donde en la escuela del lugar, Flora Castrillón, su esposa, era directora, maestra y portera, como correspondía a una educadora de entonces. En ese ámbito dio el futuro escritor sus primeros pasos.

Más tarde, radicada la familia en La Plata (Avda. 1 e/45 y 46), cursaría los estudios secundarios en el célebre establecimiento platense Colegio Nacional “Rafael Hernández”, y a esa época se remontan dos determinaciones que serían constantes en el futuro: las excursiones a desolados parajes bonaerenses en busca de contactarse con un ambiente natural e incontaminado; y el interés por la historia no contada en los textos de estudio.

Con cómplice sonrisa nos evoca los lejanos tiempos del Nacional cuando en compañía de un recordado condiscípulo, los viernes -después de clase-, abordaban un tren con rumbo a Cnel. Brandsen, descendiendo en Est. Gómez, y de allí tres largas leguas de caminata por perdidos caminos de tierra, hasta el sitio agreste elegido para el acampe, y una vez en él, abocarse a la observación de pájaros, bandadas, nidificación, como así también de las especies de la flora, que siempre ha sido un admirador de William Henry Hudson, el célebre escritor inglés, de quien, digamos, posee sus obras completas y ediciones originales.

 - El Escritor

 


Sus padres, aunque de condición modesta -como nos destaca- siempre buscaron la forma de poder excursionar con la familia por zonas agrestes, pletóricas de naturaleza, y así las costas del Plata, de Ensenada al Samborombón, fueron paisajes y tierras afines a sus correrías de chicuelo. ¿Y adónde correspondía esa zona? Al Viejo Pago de la Magdalena. Y casualmente en un periódico del lugar comenzaría su actividad de escritor.

Tenía 28 años cuando en el Semanario “El Pueblo” de Magdalena, el 6/08/1955 publicó su primera nota: un “Bosquejo Histórico” del Pago. A partir de allí no solo nunca se interrumpió la actividad, sino que paulatinamente se incrementó, y desde ese principio fue Moncaut un escritor que basó sus trabajos en la investigación minuciosa y documentada, y un visitante de los lugares sobre los que iba a escribir para tener una más acabada apreciación del tema.

Estas investigaciones le causaron “encierros” imprevistos, como cuando dedicado a recabar información para escribir la historia de aquel barquito que había llegado a anclar en la laguna de Chascomús, abocado en la hemeroteca de la Biblioteca de la U.N.L.P.  a revisar minuciosamente diarios de la época -1857- para reunir datos, desentendido del reloj, no se enteró del horario de cierre como no se percataron los empleados que en la sala quedaba algún lector, y allí debió pasar la noche... con todos los diarios a su alcance y “obligado” a seguir investigando! hasta la reapertura del lugar. (Y no debe haber sido la única vez que le pasó).

Al tanto de ésta tarea el Dr. Noel Sbarra, que por entonces dirigía LR 11 Radio Universidad Nacional de La Plata y lo había convocado a realizar un espacio -“Voces y Refranes”, los días domingo-, prácticamente lo conminó a que publicara, y así nació su primer libro: “Viaje del Vapor Río Salado del Sud, de Buenos Aires a Chascomús en 1857”.

Una inalterable y respetuosa amistad unió a Moncaut y Sbarra hasta el fallecimiento de éste.

Más o menos cuatro años después aparecería un libro sobre el personaje de su admiración, “Reminiscencia del gaucho Guillermo Enrique Hudson y breviario de sus pájaros del Plata”, y tras éste, en 1967, “Biografía del Río Salado de la Provincia de Buenos Aires”, un libro curioso, raro, propio de un investigador: la historia de un río.

Éste se imprimió en el mimeógrafo de un Centro de Estudiantes de la Universidad, y sorpresivamente para su autor la edición se agotó, volviendo a reeditarla y así, hasta cubrir cinco ediciones en el año. Todo un éxito para una edición de autor, sin ningún aparato de difusión detrás.

Una década después aparecería su libro consagratorio: “Estancias Bonaerenses – Historia y Tradición”. Si bien como se ha dicho el anterior fue muy solicitado por el público, éste lo acreditó definitivamente en el lector amante del tema del gaucho y su entorno, porque hay que hacer hincapié en que D. Carlos encaró la historia de la vieja estancia criolla, aquella en la que el patrón -argentino o no-, vivía en el establecimiento compartiendo la dura vida del poblador con su peonada y personal. De la estancia suntuosa, la de los palacetes y riquezas, que se encarguen otros, ha sido sin duda su pensamiento.

Aún nos parece escuchar la característica voz y el agradable decir de Luis Patricio Saraví, cuando por LS 11 Radio Provincia, en su audición “Buenas y Santas”, como en una novela por entregas iba leyendo día a día, capítulo a capítulo, el libro de las estancias, y ¡cuánto que esto ayudo a difundir la obra!

Al igual que la “Biografía del Río Salado”, el de las estancias obtiene la Faja de Honor de la Sociedad de Escritores de la Provincia (SEP), a lo que consagratoriamente la Sociedad Argentina de Escritores (SADE) agrega su Sello de Honor.

Reconocido por sus pares, ha comprobado que hay un público ávido por el tema rural, y como es un trabajador tenaz, constante y ordenado, en 1978 da a la prensa “Pampas y Estancias – Nuevas evocaciones de la vida pastoril bonaerense”, obra que sabiamente se complementa con la anterior.

 - Curioso Investigador

Conferencia 11/1993 - AAET

 

Amante de los viejos caminos de tierra, de las pulperías, los boliches, los ranchos añosos, los yacimientos arqueológicos, los vestigios de construcciones indígenas, los montes de talas, los arroyos y cañadones, nos cuenta que  “siempre me aparté de los caminos asfaltados y transité los reales, los de tierra. Encontré pulperías y viejos almacenes que se mantienen iguales”. Porque, consumado investigador no se quedó con lo que antaño otros escribieron, no; fue a los repositorios y visitó los sitios, “que cada vez que me propuse investigar algo ¡fui a la fuente!”

Moncaut, autodidacta en todo, estudió por las suyas arqueología, paleontología, etnología, botánica, zootecnia, artes plásticas, y a todas las ciencias las llevó a la práctica  y todas le fueron útiles en sus investigaciones históricas, y las que no, le sirvieron de solaz esparcimiento y distención, como cuando se dedicó a pintar en sus ratos libres.

Pero no acaba allí su saber, porque también es bibliófilo y coleccionista, y si bien siempre debió trabajar para sostenerse, invirtió sus ahorros no en bienes suntuarios, sino en libros y antigüedades criollas, y así hoy su biblioteca y hemeroteca ronda los 40.000 volúmenes, con textos curiosísimos y ejemplares únicos. Testimoniamos su importancia con lo dicho por Julián Cáceres Freyre en su libro “Bibliotecas que he conocido como estudiante e investigador”: “Su biblioteca no responde a la monomanía de mero acaparador de libros, sino que constituye la herramienta de trabajo serio y eficiente para la divulgación del conocimiento de la Historia, el Folklore y todo cuanto de noble ha tenido nuestra pampa, que permitió a nuestro país figurar entre los primeros del mundo”.

Como coleccionista, su bien poblado museo es un acabado muestrario de la vida rural, destacándose su pulpería bien surtida de todos los elementos que hacían a su diario existir.

 - Obra y  Distinciones 


Meticuloso y de trato afable, dado a la plática rica y sabrosa encontrándose a gusto, es un empedernido cultor del bajo perfil, que para destacarse está lo expresado en los libros.

En cuanto a su prosa, se desarrolla en forma amena, sabiendo mezclar la anécdota que aclara y enriquece. Suele ocurrir que el libro de historia abrume con su información, pero esto no ocurre con Moncaut, cuyos libros son esperados tanto por el lector estudioso como por el aficionado, que lo suyo puede leerse, gracias a su estilo sin “retórica”, sin que uno note el transcurrir de las hojas atrapado por el devenir del suceso.

Tantos méritos le han valido distinciones y premios que lo destacan en su ámbito. Algunos -que se agregan a los ya citados- son: Premio “José María Rey”, de la Municipalidad de La Plata por su labor periodística (1970); Premio “Payador” del Gobierno Bonaerense (1979); “Gran Premio Consagración” de la SEP (1980); Premio “Cóndor” (1995) y “Cóndor de Fuego” (1999), de la Asoc. Estampas y Memoria; Premio “Distinción Trayectoria” de la Asociación Argentina de Escritores Tradicionalistas (1999), “Huésped de Honor” de la Municipalidad de Magdalena (1999); “Ciudadano Ilustre”,  Municipalidad de La Plata (2005). Además, la A.A.E.T. bautizó con su nombre, en 1994, la Biblioteca de la institución.

A los libros ya citados debe agregarse:

“Los más remotos orígenes de Ranchos” (1978); “Coronel Hilario Nicandro Lagos – 1840/1895” (1979); “Reducción Jesuítica de Nuestra Sra. de la Concepción de los Pampas – 1740/1753” (1981); “La Plata, crónicas de un siglo – 1882/1982” (1982); “Andanzas y Aventuras entre gauchos de William Henry Hudson” (1991); “Amanecer del Pago de la Magdalena” (1992); “Travesías de antaño, por caminos reales, postas y mensajerías” (1993); “Estancias Viejas – Historia – Audacia – Coraje y Aventuras” -2 tomos- (1996); “Un accidentado viaje de vacaciones entre Mar del Plata y Tandil en 1880” (1999); “Pulperías, Esquinas y Almacenes de la Campaña Bonaerense” -2 tomos- (2000); “Inundaciones y Sequías en la Pampa Bonaerense – 1575/2001” (2001); “Ranchos y su Comarca – Desde su prehistoria hasta 1851” (2005).

 - Valioso Apoyo

 

Conferencia en la AAET (521 e/14 y 15)
La Plata - 11/1993

En esta vida dedicada al estudio, la investigación y la difusión de la historia, un párrafo aparte merece alguien que silenciosamente lo ha acompañado en todos y cada uno de sus emprendimientos, María Teresa Barberis (Lili), su esposa y fiel acompañante y sostenedora de cada uno de los sueños del escritor; la que siempre dijo que sí, y si tuvo que internarse en bañados y pajonales, o en intrincados senderos de sierras por Tandil o la Ventana, o en desolados caminos de tierra sin atisbos de presencia humana, siempre estuvo dispuesta; la que si debió hacer noche en un humilde rancho o en alguna pensión pueblerina, no puso inconveniente. Por eso, porque esa actitud le ha permitido al investigador encarar difíciles tareas, es que merece le reconozcamos “algo” del mérito de la obra forjada por Don Carlos.

- Epílogo

Desde El Tradicional no hemos querido dejar pasar este momento, el del merecido reconocimiento a quien al cumplir 80 años, puede mostrar con orgullo una obra encomiable, hondamente bonaerense, sentidamente argentinista.

Don Carlos Antonio Moncaut cumple 80 años y El Tradicional se siente conmovido de poder compartir con sus lectores, esta semblanza de quien es escritorpor una necesidad espiritual difícil de explicar”.

 

Publicado en Periódico El Tradicional N° 79, del 07/2007

sábado, 16 de enero de 2021

TEÓFILO OLMOS - "El Abuelo"

LR 11 – Radio Universidad – “CANTO EN AZUL Y BLANCO”       Micro Nº 17 – 9/07/2011

 Con su licencia, paisano! Acomodado en la cocina grande, junto a la venta para tener mejor luz, mientras gustamos un mate, vamos a ver si hablamos de “Poetas Criollos… y otras yerbas”.

 En la página de hoy evocaremos a “El Abuelo” TEÓFILO OLMOS.


Nativo  de  San  Nicolás, provincia de Buenos  Aires,  nació el 23/12/1891, siendo bautizado el 9/07/1892 en la Santa Iglesia Catedral de esa ciudad, por lo que la víspera de la Natividad del Niño Jesús y la celebración de la fecha Patria, parecerían haberle definido el rumbo.

Tras casarse en Pergamino con Petrona Ledesma -con quien tuvo cuatro hijos-, se radicó en la joven ciudad de La Plata, donde, no conforme con dedicarse sólo a sus funciones en la administración provincial, supo ocupar y aprovechar su tiempo despuntando el sano vicio de los versos gauchos.

Integró el inspirado grupo fundacional de la “Agrupación Bases” en 1928, habiendo sido su primer secretario, y donde a pesar de ser un hombre joven comenzó a llamársele “El Abuelo”, nominación que remarcaba su temprana madurez, y que muchas veces desplazó el Teófilo de su ‘papeleta’ para designarlo lisa y llanamente “El Abuelo Olmos”.

En 1943, en el simbólico mes de mayo, apareció su libro “Pial de Volcao”, tiro de lazo que bien muñequeó su inspiración para perpetuarlo en la memoria terruñera.


En la presentación, la entonces ascendente actriz Malvina Pastorino se encargó de la lectura de varias páginas.

Hombre curioso y argentino nato, aunque hijo de la llanura, estudió y averiguó sobre las costumbres norteñas, y pergeñó un libro al que bautizó “Tinaja de agua” y que prologó Artemio Arán, el que se mantiene inédito en poder de sus descendientes.

Aproximadamente una década después de la desaparición de la “Agrupación Bases”, creó en 1953 el “Fortín de la Tradición Argentina”, en calle 27 Nº 2314 e/75 y 76, calle que desde 1974, en el tramo comprendido entre la Avda. 72 y calle 86, fue bautizada, por Ordenanza Municipal, con su nombre.

Por las reuniones nativas y literarias que allí organizaba, pasaron nombres notables, como por ejemplo: Bernardo González Arrili, Pedro Inchauspe, José J. Bianchi, Ñusta de Piorno, José Ramón Luna, Fernando Ochoa, Juan Carlos Mareco, Pedro Bianco, Luís C. Pinto, Amancio Varela, y la lista sigue.

A los 73 años de edad lo sorprendió la muerte el 23/03/1965, y tras su deceso, a la institución que creara se le agregó su nombre: Fortín de la Tradición Argentina “Teófilo Olmos”.

viernes, 15 de enero de 2021

JORGE DANILO VEGA, "El Azulero"

 LR 11 – Radio Universidad – “CANTO EN AZUL Y BLANCO”                  Micro Nº 102 – 06/04/2013

Con su licencia, paisano! Acomodado en la cocina grande, junto a la ventana para tener mejor luz, mientras gustamos un mate, vamos a ver si hablamos de “Poetas Criollos… y otras yerbas”.

 Hijo de Carmen Ernestina Lavorato y Juan Carlos Vega, nació en Azul, el 2/10/1951, y en dicha ciudad transcurrió su niñez, infancia y adolescencia, habiendo cursado allí estudios primarios, secundarios y terciarios, inclusive dos años en Bellas Artes.

A orillas del Río Negro, vecindades 
de su domicilio particular.
Al fondo la Iglesia de Patagones
(octubre/2018)

Más adelante, la vida y la actividad laboral lo llevaría por Capital Federal, Mercedes, Olavarría, recalando en Viedma -provincia de Río Negro-, cuando el proyecto del traslado de la ciudad capital, donde finalmente se radica.

Criado en una familia de músicos y de buenos lectores a juzgar por la biblioteca que pudo frecuentar desde la niñez, se vinculó a las expresiones artísticas siendo un chico, teniendo 10 años cuando concreta sus primeros esbozos de versos; luego, la observación, la práctica, la lectura y la consulta casi compulsiva con aquellas personas que acreditaban conocimientos, lo fueron enriqueciendo en su propio saber.

Decidor apasionado de buenos versos criollos, se vinculó en su estancia “porteña” con el reconocido  Héctor Gagliardi, a quien acompañó y junto a quien conoció la vida artística y renombrados escenarios de la gran ciudad capital, acopiando un importante caudal de experiencia junto al citado poeta y decidor.

Dotado de una clara y bien templada voz, también aborda la conducción de espectáculos y festivales, como así mismo la conducción de espacios radiales, como el que difundiera en sus actuales pagos bautizado “Bajo una misma bandera”. Ya vinculado a este ámbito, supo ser, en emisoras de Río Negro, locutor e informativista, en repetidas ocasiones.

Serio estudioso de la poesía autóctona y su expresión oral, ha preparado las charlas “De recitadores y otras yerbas…-origen del decir criollo-” y “Génesis y evolución de la poesía criolla de la región pampeana”, conferencias poéticas que ha presentado en esta y otras provincias rindiendo homenaje al verso y al decir paisano.

Medios como “El Tiempo” de Azul, “Noticias de la Costa” de Viedma, “El Sureño” de Pedro Luro y el Boletín de la AAET, han publicado colaboraciones suya en verso y prosa, como así mismo está incluido en la Antología 25, 30 y 35 Aniversario de los Escritores Tradicionalistas (años 2009, 2014 y 2019).

Su decir ha quedado reflejado en las grabaciones “Del Trasfoguero” (2002), “El último juglar criollo: José Adolfo Gaillardou” (2010), “Del corazón al rumbo” (2011) y “Desde el alma al corazón” (2012) éste con versos propios.

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ADDENDA

Desde varios años atrás luchaba con una variante de leucemia a la que parecía venía domando, pero en la madrugada del 14/08/2020 debió ser internado, falleciendo horas después, en su adoptiva ciudad de Viedma, Río Negro, donde descansará eternamente.

ALBERTO ZÁRATE, El Lujanero

 LR 11 – Radio Universidad – “CANTO EN AZUL Y BLANCO”   Micro Nº 32 – 29/10/2011

 Con su licencia, paisano! Acomodado en la cocina grande, junto a la ventana para tener mejor luz, mientras gustamos un mate, vamos a ver si hablamos de “Poetas Criollos… y otras yerbas”.

 ALBERTO LINDOLFO ZÁRATE, quien nació en Luján el 30/10/1953, siendo hijo de Da. María Ú

Museo de Luján, ca. 1992

rsula Elachans y Don Tomás Horacio Zárate.

Se inició en el borroneo de versos hacia los 11 años de edad aproximadamente, comenzando a desentrañar la décima unos cinco años después, componiendo en dicha forma estrófica la mayoría de sus temas, sin descartar por supuesto, sextinas y romances.

Con el tiempo comenzó a desarrollar la narrativa y así nacieron cuentos valiosos y de rico sabor campero y costumbrista.

Suele decir que su amor por lo nuestro le viene de sus “bisabuelos gauchos de bota ‘e potro y chiripa”, y esa pasión la canalizó a través del estudio para acrecentar el conocimiento de todo lo que tenga que ver con el gaucho y su cultura, y así fue que se anotó y participó del recordado programa televisivo “Tiempo de Siembra”, donde finalmente, tras un notable desempeñó, quedó eliminado, a mi entender, por una pregunta “gringa”.

Si bien a la fecha no ha concretado una publicación, trabajos de su marca han visto la luz en las páginas de “El Civismo” y “El Pregón Criollo”, ambos medios de su pago; también en revistas “Pa’l Gauchaje”, “La Taba” de Luján  y “El Resero” de Campana, como así mismo en el Boletín de la AAET.

Está incluido en las antologías: “Región de Fe – 1ª Antología de Cuentos Regionales” (2007), del Inst. Cultural de la Provincia, “Historias de mi barrio – Antología de anécdotas y relatos lujanenses” (2007), Municipalidad de Luján, y las “Antología” 25, 30 y 35 Aniversario (años 2009, 2014 y 2019), de la AAET.

Los certámenes literarios de poesía y cuento están acostumbrados a tenerlo entre sus habituales distinguidos, así podemos decir de su 2do. Premio en Poesía Gauchesca en “Fogoneando” de Cañuelas en los años 2007 y 2011, o sus 1ros Premios en el rubro Cuento en la AAET en 2005, y en los Juegos Florales de Dorrego en 2007 y 2011.

Ha sido destacado cultor de las danzas nativas, y como malambista surero ganador en más de un concurso. También ha incursionado en radio y desarrollado durante bastante tiempo un espacio televisivo llamado “La Posta”.

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ADDENDA

El pandémico año 2020, debió ser internado de urgencia por una infección generalizada de vesícula en su ciudad natal, falleciendo unos diez días después, el 22/09/2020, sufriendo el aislamiento propio del Covid 19. Contaba con 66 años de vida.