domingo, 3 de abril de 2016

MONTERO LACASA (Ser tan criollo como...

Cincuenta y ocho años atrás, el 3 de febrero de 1957, a la edad de 63 años, fallecía en Morón, el artista plástico y escritor, José Montero Lacasa, quien había nacido en el porteño y emblemático barrio de San Telmo cuando el siglo 19 se iba acercando a su ocaso, más precisamente el 9 de mayo de 1893. Fueron sus padres Fortunata María Elvira Lacasa y José Bonifacio Montero Irigoyen.

Justamente fue su padre, un entrerriano muy entendido en tareas rurales, quien lo hizo conocer desde niño, todo el ámbito de la provincia de Buenos Aires, y ese contacto con el ámbito y la gente paisana, lo enamoró y consustanció, al punto que luego sabría ser un puntual pintor y escritor de la vida campera de la primera mitad del pasado siglo, al punto que se lo supo definir diciendo que “pocos hombre han captado y comprendido la vida del campo bonaerense y su realidad” como él lo hizo.
Tras la escuela primaria realizó el bachillerato en colegios religiosos, e inclusive cursó un par de años en la Facultad de Agronomía y Veterinaria, pero parece que más que nada, para conocer con precisión la anatomía del caballo, ya que éste ha resultado elemento imprescindible en su paleta artística.
Ya en la niñez sintió atracción por llevar al papel representaciones gráficas de motivos criollos, y puede decirse que fue un intuitivo y empeñoso autodidacta, por eso el crítico Burnet-Merlin aseveró que “jamás hizo academia y lo que aprendió lo aprendió dibujando, fuera lo que fuera”; el citado también refiere que las apreciaciones de color y perspectiva las recibió de un pintor amigo de su padre, apellidado Lynch, y que más adelante “hizo largos análisis con el pintor animalista francés Magne de la Crolx”.
Apenas ha traspuesto los 25 años, cuando comienza como dibujante, a estar vinculado con la revista de primera línea de entonces, “Caras y Caretas”, a la que luego se irán agregando: “El Hogar”, “Mundo Argentino” y “Mundo Radial”, entre otras.

Su técnica de dibujo se desarrollaba sobre un cartón enyesado, al que se pintaba íntegramente con tinta china, y luego, con puntas y plumas especiales, tras un paciente y meticuloso raspado, iba logrando los motivos que solo eran coloreados con las variantes de grises logrados del negro de la tinta y el blanco puro del yeso.
Fue por eso que en la necrológica que el plástico bonaerense Esteban Semino escribiera en nombre de la Agrupación Nativa “El Pial”, dijo que Montero Lacasa supo: obscuros cartones, donde su mano prodigiosa de dibujante, hacía amanecer paisajes gauchos en función de Patria”.
Dicha técnica, de usanza corriente en los ámbitos publicitarios de entonces, tenía efectos similares -nos cuentan- a los del grabado al aguafuerte.
Se animó a medirse con los colegas de su época, y así resultó Diploma de Honor en el Salón de Arte Decorativo de 1920; más adelante, en 1948 y 1950 obtuvo la Medalla de Oro en el 3er. y 5to. Salón de la Asociación de Dibujantes de la Argentina.

Su calidad y prestigio hizo que sus obras fueran requeridas por diversos museos en los que hoy enriquece sus colecciones, tal el caso del Museo Municipal de Artes Plásticas “Eduardo Sívori”, el Complejo Museográfico de Luján, los museos gauchescos de San Antonio de Areco y de Chascomús, como así también museos de Chivilcoy y San Rafael.
Creada la “Agrupación Bases” en la capital de la provincia (entidad que reunía artistas de todas las disciplinas), rápidamente se vinculó a ella, y el mismo mes que aquella logra la promulgación del “Día de la Tradición” (9/1939), Montero Lacasa retira de la imprenta su primer trabajo literario: “El Hombre de a Caballo”; una carpeta de forma apaisada, de gran tamaño (37 x 28cms.), profusamente ilustrada, que se distribuía a través de Publicidad “El Cencerro”, a $ 3 de la época cada ejemplar.
En 1954, en la reputada imprenta de Francisco Colombo, con el sello editorial de Carlos y Roberto Nale, ve la luz su bello libro “Prototipos Bonaerenses”, que curiosamente también responde al formato apaisado, indudablemente, por el lucimiento de sus ilustraciones.
Cuando a partir de 11/1940 la Capital bonaerense concentra los festejos del Día de la Tradición, Montero Lacasa participa activamente, y según referencias de la época, solía encabezar la delegación que representaba a Morón, y todos los años sus trabajos artísticos enriquecían las páginas de la publicación oficial que relataba los sucesos acontecidos durante esos días de plena efusividad gaucha.
Tan íntima era su relación con la gente de Bases, que al crearse en 04/1940 la Federación Gaucha Bonaerense (primer intento de dar vida y organizar un movimiento tradicionalista), de su “rasguñar obscuros cartones”, nacerá el motivo que oficiará de “logo” de la naciente institución.
Más adelante, en 1948, sobre una idea de Edmundo Vanini, pintará el Escudo Municipal del Partido de Morón (‘montecillo de la tierra’).
Desaparecida la Agrupación Bases, el 2/10/1954 fundará junto a otros artistas la agrupación cultural “La Paleta Decimal”, la que estaba integrada por diez (10) artistas de las distintas ramas de la plástica: ni nueve (9) ni once (11), siempre diez artistas.
Al cumplirse un lustro de su desaparición, dicha agrupación inaugurará el 11/11/1961, en la Plaza “20 de Febrero” de la ciudad de Ituzaingó, una escultura en bronce (su busto), obra del artista compoblano Juan Bautista Superville, miembro también de “La Paleta…”.

Por referencias actuales estamos en condiciones de comentar que dicha obra ya no se encuentra emplazada en dicho espacio público, donde sí hay otro busto que refiere a los fundadores de la localidad.
José Montero Lacasa, es un plástico y escritor que debemos rescatar del olvido en el que las circunstancias de la vida lo han sumido; por todo lo bueno hecho que enaltece el valor de lo terruñero, merece lo pongamos en la primera plana de la cultura criolla, dando valor a aquello aseverado, hace sesenta años, por sus editores: “pocos hombres han captado y comprendido la vida del campo bonaerense y su realidad como Montero Lacasa, quien “al darnos con sinceridad la figura tal cual del hombre que trabaja, goza y sufre bajo el cielo pampeano, nos muestra el verdadero rostro de la tradición criolla”. (*)
La Plata, 23 de agosto de 2015

PD: en su homenaje, nuestro próximo libro “Del Mesmo Pelo – versos  camperos”, llevará en tapa un pequeño motivo de su creación.

Bibliografía

(*) expresiones del escritor Diego Newbery
- El Hombre a Caballo (1939)
- Prototipos Bonaerenses (1954)
- Montero Lacasa abandonó la vida para galopar la pampa de su merecida gloria. (s/firma. posiblemente diario La Nación, 2/1957)
- Montero Lacasa, por Burnet-Merlin. Revista El Caballo de 4/1957
- Gran Enciclopedia Argentina, de Diego Abad de Santillán, 1959
- Y el artista en el bronce, por Burnet-Merlin. Revista El Caballo de 12/1961
- Prototipo Bonaerenses, por Sinivaldo Gómez. Revista El Chasque surero de 6/1999
- Enciclopedia Visual Argentina, de Clarín, 2002
- verdeysol (página en Internet)
- lapaletadecimal.blogspot.com.ar
- genealogiafamiliar.net

- Referencias brindada por Jorge Marí

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