miércoles, 17 de marzo de 2010

FRANCISCO CHAMORRO


A las 3 de la madrugada del viernes 30 de abril (2004), en una sala del Hospital Dr. Ricardo Gutiérrez, de La Plata, se “cortó” el existir humano del consocio fundador Francisco Chamorro.
Había nacido en Santa Lucía, próximo a Goya, Corrientes, el 24 de julio de 1934, y tenía 14 años cuando con su familia se mudó y radicó en los alrededores de La Plata.
Hacia 1951 se iniciaba en el movimiento folclórico interpretando guitarra, quena y charango, y después del servicio militar se abocó a formar una agrupación que finalmente cristalizó en el nacimiento del Conjunto Nativo “Pilcomayo” que se mantuvo vigente entre 1957 y 1967. A partir de este último año, y sin renegar nunca de sus orígenes ni olvidar sus ancestros, y a pesar de un dejo particular en su pronunciación, abrazó con singular cariño la música y el canto de la provincia de Buenos Aires, tornándose desde entonces en un estudioso que devino en un referente inevitable.
Casi enseguida, enero de 1968 lo ve consagrarse en Cosquín al obtener el Primer Premio como cantor solista, seleccionado entre diecisiete representantes provinciales.
Al poco tiempo -1970- registra para el sello Disco Mundo su primera grabación titulada “Así Soy”.
Difunde desde entonces a poetas de neto cuño campero como Omar Menvielle, Domingo Berho, Castello Luro, Roberto Coppari y Guillermo Villaverde, entre otros.
Se aboca al rescate de las formas musicales tradicionales pampeanas, y recupera para los escenarios la interpretación en guitarra, de todas las danzas nativas, para acompañamiento de los conjuntos de baile, expresión típica de la llanura caída en el olvido.
A la composición musical suma la creación de letras propias, ampliando su horizonte artístico.
Radialmente se desempeñó durante tres años como asesor musical del recordado espacio de Radio Provincia, “Mañanitas Camperas”, habiendo sido en la misma casa, coordinador del programa “Sábados Argentinos”, y supo durante una temporada, disponer, un día a la semana, de un segmento en la emblemática audición “Un Alto en la Huella”, para difundir su arte; también condujo su propio espacio en Radio Universidad, bautizado “Ámbito Argentino”.
Llevó el mensaje de su canto a los países limítrofes de Uruguay, Brasil, Paraguay y Chile.
Si bien nunca hizo publicaciones compendiando sus versos, un tema suyo fue incluido en la antología “Diagonales. Tilos y ... Poetas”, editada por la Municipalidad de La Plata en 1995.
Destacadas personalidades del quehacer folclórico, como Suma Paz y Miguel Franco, fueron sus padrinos artísticos.
Intérpretes como Los Hermanos Abrodos, Suma Paz, Alberto Merlo, Tito Ramos, Claudio Agrelo, Silvia Adriana, Rodolfo Jáuregui, entre otros, hicieron registros fonográficos de sus composiciones.
Aparte de la ya citada, otras grabaciones suyas son: “Rastrilladas”, “Ande el pasao es presente”, “La Chata de Lobería”, “Dos compadres y un destino” (con Carlos Linares), y “Otra cosa es con guitarra”.
Dedicado a la formación de nuevos intérpretes, muchos son los cantores que se formaron an su amparo.
Con seguridad ya debe estar ocupando un lugar destacado en “el fogón del cielo”, porque como dijo alguna vez: “Soy un cantor de fogón. (...) los más tradicionalistas son cantores de fogón. El canto prístino de Buenos Aires nace en el fogón para las personas que se sientan a su alrededor.”
(Publicado en el Boletín Informativo N° 40, 06/2004 de la AAET)

2 comentarios:

  1. Gracias Carlitos !!!... Excelente semblanza de un Maestro !... Abrazo.

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    1. Gracias a vos, hermanito. ¡Un gusto encontrarte en estos pagos cibernéticos!

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