lunes, 12 de abril de 2010

150° ANIVERSARIO DE VENTURA LYNCH

Ventura Robustiano Lynch, a quien queremos evocar en estas líneas por haberse cumplido 150 años de su natalicio, vino a la vida en la Ciudad de Buenos Aires y en el hogar conformado por D. Félix Lynch -descendiente de los duques de Lancaster y con derechos a ese título- y Da. Bernabela Andrade, el 24 de mayo de 1851.
La holgada posición de sus mayores le permitió acceder a todos los niveles de la educación de entonces (le faltó poco para ser médico), y también abocarse al aprendizaje de idiomas, música, pintura y taquigrafía -entre otras cosas-, como así mismo viajar por Europa aprovechando para ampliar y perfeccionar el bagaje de sus amplios conocimientos.
Si bien se interesó por aquellas culturas, a diferencia de la mayoría de los intelectuales de su tiempo, volcó su atención y aguda observación para todo lo atinente al gaucho, su cultura y su habitat e inclusive del aborigen. Y del mismo modo que viajó allende los mares, se aventuró al ondulante y sorprendente mundo de la llanura pampeana, recorriendo estancias, alternando con el gauchaje, retratándolo en sus pinturas, tomando versión taquigráfica de sus decires y canciones, volcando al pentagrama las melodías de las músicas que escuchaba, observándolo todo y registrando esas cuestiones, que no eran novedad, pero que ningún connacional hasta el momento, había encarado bajo un encuadre tan completo como el que pretendía.
Ya entonces -década de 1880-, los cambios se aceleraban, baste mencionar la sola difusión del alambrado y la inmigración agraria, para verificar el proceso que debían afrontar las costumbres propias del medio rural; de allí que el Prof. Cortazar, estudioso del tema, opinó: “La acelerada transformación que iba sufriendo el país hacía temer por el bastardamiento de las costumbres tradicionales.”
Testigo atento de la situación, y quizás, por sus vínculos ingleses o porque había tomado conocimiento en su periplo europeo, lo cierto es que su obra, de alguna manera, compendia los esbozos de la nueva disciplina entonces llamada “folk-lore”.
Su texto -no muy voluminoso- con el curioso título de “La Provincia de Buenos Aires hasta la definición de la Cuestión Capital de la República”, vio la luz en 1883, impreso en La Patria Argentina, y en él, en apretada síntesis intentó una clasificación del gaucho, que dividió en: “Los primeros gauchos”, “El gaucho federal”, “El gaucho unitario”, “El gaucho actual”, “El indio”, “Los primeros indios” y “El indio actual”; quedó pendiente de publicación lo que había denominado “Atlas”, y que consistía en ilustraciones sobre “Costumbres del Indio y del Gaucho”, y que sin duda hubiese sido un acertado complemento al texto editado.
Si bien en el Siglo Veinte se profundizó en el estudio del gaucho y se superó el nivel de investigación de Lynch, con acierto dice Cortazar “debe figurar entre nuestros primeros folkloristas” y débesele reconocer el mérito de haber encarnado “el primer intento” de recopilación e investigación “entre nosotros”.
En ediciones posteriores, dicho libro fue titulado “Cancionero Bonaerense” y “Folklore Bonaerense”.
Falleció en su ciudad natal el 14 de enero de 1883.
La Plata, 11 de mayo de 2001

Fuente: “Folklore Bonaerense” de V. R. Lynch - Colecc. Lajouane (7/10/1953) con noticias preliminares de Augusto R. Cortazar.
(Publicado en el Boletín de la AAET, de 06/2001)

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